viernes, 01 de julio de 2022
Editoriales

SmallGEO/ARSAT-3K, similitudes y diferencias

La plataforma que OHB desarrolló con apoyo de la ESA y que será utilizada por primera vez en el Hispasat-36W-1 es muy similar a la desarrollada por INVAP para los satélites de ARSAT. Caminos similares, rumbos distintos.

La organización regional de Europa y los roles llevados a cabo por cada una de las instituciones del bloque vinculadas a la industria espacial, tanto públicas como privadas, son pilares sobre los que Europa construye su futuro en el Espacio y logra avanzar de forma continua, con importantes éxitos, algunos fracasos, pero siempre con clara determinación y continuidad consolidada.

Desde 1975
Tan solo 30 años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial que devastó a Europa en todos los sentidos posibles, se constituía la Agencia Espacial Europea. El 31 de mayo de 1975, fundada por 10 de los actuales 22 estados miembros se constituyó la Agencia Espacial Europea con la finalidad de aunar esfuerzos en materia de exploración espacial. Dieciocho años después se formó la Unión Europea.

Hubo antecedentes previos a la constitución de la ESA: la Organización Europea para la Investigación Espacial (ESRO) y la Organización Europea para el Desarrollo de Lanzaderas (ELDO) que tenían en la fabricación de satélites y de vehículos para acceder al espacio entre sus principales objetivos.

Actualmente la ESA tiene un presupuesto anual para 2017 de 5.750 millones de Euros. La Observación de la Tierra (26,9%), la Navegación Satelital (17,6%) y los vehículos lanzadores (18,9%) son los componentes mayoritarios. Los principales aportantes a este presupuesto, en relación a su Producto Bruto Interno,  son Francia, Alemania e Italia que en su conjunto constituyen más del 50% de los recursos de la Agencia. El presupuesto total de la ESA está compuesto también por aportes de otras instituciones como la Unión Europea y Eumetsat. El presupuesto total de la agencia para 2016 fue de 5.250 millones de euros, lo que implica un crecimiento anual entre 2016 y 2017 de casi el 10%.

En materia espacial, si tomamos a Europa globalmente, hay que considerar también actores comerciales como Hispasat, Eutelsat y SES con importantes flotas de satélites geoestacionarios de comunicaciones. Estas empresas obtienen fuertes ingresos a nivel mundial por los servicios brindados y demandan constantemente plataformas satelitales más eficientes.

Solo para ejemplificar, Hispasat durante 2015 facturó 219,6 millones de euros y realizó inversiones por 245 millones en el marco de su renovación y ampliación de flota. Otro dato relevante es que la mayor proporción de los ingresos de Hispasat, según el informe 2015 de la empresa, provienen de Latinoamérica (64,5%).

Toda esta demanda de tecnología espacial generada por la ESA, las agencias espaciales de las naciones europeas particulares y de las empresas de servicios satelitales mantiene e incrementa constantemente el ritmo de actividad del entramado de empresas de tecnología como Airbus DS, Thales Alenia Space, OHB, GMV y tantas otras que a su vez tienen una red de proveedores de sistemas, subsistemas y componentes para las plataformas satelitales. Industria espacial europea implica trabajos calificados europeos, una receta muy simple.

Hispasat-36W-1/SmallGEO

La conferencia de prensa brindada a mediados de enero de 2017 por los principales actores involucrados en la concepción del Hispasat-36W-1 sobre la plataforma SmallGEO constituyó una interesante muestra de las capacidades actuales de la industria europea, el rol de sus distintos actores y la estrategia vigente.

Repasando la articulación entre los distintos actores involucrados, la ESA financió a través del programa ARTES el diseño y desarrollo de la plataforma SmallGEO por parte de la alemana OHB, empresa con amplia experiencia en el sector espacial pero sin antecedentes en satélites de comunicaciones geoestacionarios. Hispasat, operador satelital de comunicaciones español, adquiere la plataforma SmallGEO para su misión Hispasat-36W-1 para ofrecer servicios sobre Europa y América.

El objetivo de la ESA al financiar este desarrollo es posicionar a Europa en el mercado de satélite geoestacionarios de comunicaciones medianos (3.000 kg) involucrando un nuevo actor (OHB).

La cadena de valor

Jan Woerner, Director General de la ESA, explicó en la conferencia de prensa que la ESA tiene como uno de sus principales ejes de trabajo impulsar un sector espacial europeo competitivo a nivel global. Para lograr esto, explicó Woerner, la ESA apoya el fortalecimiento de la industria y estimula la creación de nuevas empresas en Europa.

Por su parte, Magali Vaissiere, directora del Programa ARTES de la ESA, señaló que si la meta es mejorar la competitividad de Europa en el sector espacial, la prioridad está en las telecomunicaciones, ya que esta rama de la actividad condensa la mitad de los satélites en operación y dos tercios de los ingresos. Además, Vaissiere también destacó el impacto de esta rama de la actividad espacial en la generación de empleos. Otro dato interesante de la presentación de la directora del Programa ARTES es que por cada euro invertido en el programa, los estados miembros obtienen un retorno de 21 euros.

Los alemanes de OHB explicaron que desde hacía tiempo vieron en los satélites geoestacionarios de comunicaciones un mercado atractivo, en crecimiento, donde podían incursionar y ampliar su actividad. Con SmallGEO y el apoyo de la ESA convirtieron esa visión en realidad y ya cuentan con nueve proyectos en ejecución sobre esta plataforma.

En el turno del CEO de Hispasat, Carlos Espinós, se observó el vital rol que tienen en esta cadena de valor los operadores satelitales: demandan satélites. Hispasat pasó de tener cinco satélites operativos en 2012 a diez en 2017. Además, Hispasat compite en el mercado con alrededor de una decena de operadores, por lo cual también requiere nuevas tecnologías para diferenciarse de sus competidores.

ARSAT-3K, tan parecido y tan distinto

Cuando OHB comenzó a incursionar en el mercado de los satélites de comunicaciones con SmallGEO, un camino similar comenzaba a transitar INVAP con la plataforma ARSAT-3K sobre la que se montarían los satélites del operador satelital argentino ARSAT-1 y ARSAT-2 lanzados en 2014 y 2015 respectivamente.

En el caso argentino, la única diferencia con el esquema llevado adelante por Europa para SmallGEO fue la ausencia de participación en el desarrollo de ARSAT-3K por parte de la Agencia Espacial Argentina y, por supuesto, la falta de una Agencia Espacial Regional en Latinoamérica. El desarrollo de la Plataforma ARSAT-3K por parte de INVAP fue impulsado desde el propio operador satelital ARSAT en cumplimiento de la Ley 26.092 de creación de la empresa que estipulaba que las posiciones orbitales asignadas al país debían ser ocupadas con satélites diseñados y construidos en Argentina.

Las plataformas SmallGEO y ARSAT-3K tienen sus similitudes y diferencias, pero son plataformas básicamente equivalentes. El desarrollo de OHB incluye propulsión eléctrica para el mantenimiento en la órbita, incorpora una carga útil en Banda Ka (en Hispasat-36W-1) y dispone de mayor potencia. Por otro lado, su desarrollo requirió por parte de la ESA una inversión inicial de 119 millones de euros y una extensión de 14 millones, el proyecto se inició en el año 2008 casi al igual que ARSAT-3K en INVAP y va haber demorado casi dos años y medio más que el desarrollo argentino que tuvo un financiamiento notoriamente inferior. Esto muestra que  la Argentina está en plenas condiciones de encarar desarrollos complejos de este tipo en condiciones competitivas.

En el marco de la Ley 27.208 de Desarrollo de la Industria Satelital sancionada en Argentina en el año 2015, que aprobó el Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-20135, se establecía un marco similar en algunos aspectos al impulsado por Europa. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva debía apoyar la mejora de ARSAT-3K, en un rol similar al ejercido por la ESA, para que INVAP, entre otras cosas, incursione en la propulsión eléctrica y aumente el componente nacional de la plataforma. El Ente regulador de las telecomunicaciones (AFTIC en ese entonces, Ministerio de Comunicaciones y ENACOM actualmente) debe gestionar nuevos y más amplios recursos órbita-espectro ante la UIT y el operador satelital ARSAT ampliar su flota en al menos cuatro satélites más hasta 2035.

Sin embrago, desde fines de 2015 este esquema fue completamente desarticulado. ARSAT-3, primer hito del Plan aprobado por la Ley 27.208, fue suspendido al igual que  el proyecto de mejora de la Plataforma a través del Ministerio de Ciencia y no hubo avances en la gestión y ampliación de las posiciones orbitales.

El Espacio no espera

Los avances de la ESA, abarcando todas las ramas de la actividad espacial, son sorprendentes. Galileo, Ariane-5, Copernicus, son proyectos de enormes dimensiones sobre los cuales la región Latinoamericana debe pensar como acoplarse o complementarse para dar impulso a nuevas capacidades y potenciar las existentes.

Las oportunidades que abre contar con un ente regional y cómo desde un organismo como la ESA se potencian y generan sinergias entre los estados que la componen también es algo sobre lo cual avanzar desde la región. Hubo avances en este sentido pero escasos y en el plano aspiracional.

Pero también hay líneas donde Europa y Latinoamérica compiten, como en relación a las plataformas ARSAT-3K y SmallGEO y a los operadores satelitales ARSAT e Hispasat. Lo hacen junto a múltiples actores internacionales con larga trayectoria, en un mercado que se expande de forma sorprendente como es la actividad espacial, pero bajo una fuerte competencia.

Con el lanzamiento de ARSAT-1 y ARSAT-2  INVAP y ARSAT comenzaron a recorrer un camino similar a OHB de Alemania e Hispasat de España. Durante 2016 vimos como inexplicablemente (o con explicaciones muy superficiales) se detuvo toda actividad provocando tal vez la pérdida de una invaluable oportunidad para el país de insertarse en mercados de alto valor agregado.

Modificaciones en el rumbo, en las formas de gestión y en la estrategia son entendibles y, en muchos casos, permiten la renovación para ganar impulso. Pero lo que no puede cambiar son las convicciones y la determinación.  Si las autoridades del operador satelital no buscan que la compañía crezca, tal como lo hizo y lo hace actualmente Hispasat (y el resto de los operadores) uno de los eslabones principales de la cadena se corta. Además, en el caso Argentino no hay multiplicidad de instituciones que generen demanda de satélites, si ARSAT no crece, las alternativas caen drásticamente.

La integración regional puede ser una forma de potenciar los proyectos espaciales y también brindarles un anclaje que los mantenga firmes del cambio en el viento. Es imperioso profundizar en esta dirección.

La exigencia de cumplimiento de la Ley 27.208 es otro eje importante. Su incumplimiento arbitrario genera un antecedente muy negativo. Como cualquier industria, la espacial requiere continuidad y para esto es necesario ser previsible, lo que se logra sobre la base del cumplimiento del marco normativo vigente.

 

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