martes, 28 de junio de 2022
Medioambiente

Iluminados por el vino

Investigadores en San Juan y Neuquén trabajan en el desarrollo de procesos termoquímicos que permitan convertir desechos de la agroindustria regional, principalmente del sector vitivinícola, en energía que pueda sumarse a la red eléctrica.

Por Vanina Lombardi

 

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Agencia TSS – Están separadas por muchos kilómetros de distancia, pero las provincias de San Juan y Neuquén tienen bastante en común. No solo comparten la cordillera de los Andes, sino también cultivos como la vid, árboles frutales y olivares. Todos ellos generan desperdicios que pueden ser reutilizados y convertirse en biomasa, que puede ser procesada de distintas maneras para obtener energía, tanto por combustión directa como por procesos termoquímicos y bioquímicos.

Actualmente, según un informe elaborado por CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico), la biomasa representa el 6 % de la energía producida por fuentes renovables en la Argentina. En 2015, por ejemplo, generó 154,7 GW/h, y casi 90 GW/h de enero a mayo de este año. Con el objetivo de aumentar esta proporción y potenciar las capacidades de las industrias regionales, un grupo de investigación conformado por profesionales del Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos, Biotecnología y Energías Alternativas (PROBIEN), de la Universidad Nacional del Comahue(UNCO) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), busca detectar la manera más eficiente de obtener energía con residuos provenientes de la industria vitivinícola y frutihortícola.

“Estamos buscando la forma óptima de procesar los residuos, no solo a partir de la velocidad de reacción de combustión, sino también de condiciones operativas como temperatura, presión de trabajo y otras condiciones que hacen a este proceso industrial”, dice Germán Mazza, director del grupo de Ingeniería de Reactores y Procesos Químicos del PROBIEN. Según Mazza, a diferencia de la incineración tradicional, ellos trabajan en tratamientos termoquímicos de bajo impacto ambiental, específicamente en pirólisis y gasificación, que son procesos que utilizan calor pero que no llegan a quemar los residuos, el primero porque no utiliza oxígeno y el segundo porque usa muy poco oxígeno y vapor de agua.

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Según un informe de CAMMESA, la biomasa representa el 6 % de la energía producida por fuentes renovables en la Argentina.

 

Recientemente, esta iniciativa obtuvo un financiamiento PIO, que otorgan en conjunto el CONICET y la provincia de San Juan, de alrededor de 400.000 pesos, para trabajar durante los próximos dos años en el tratamiento de residuos derivados de los procesos relacionados con la industria de vino y jugos, para convertirlos en energía que pueda incorporarse al sistema interconectado nacional. De la investigación también participa el equipo liderado por Rosa Rodríguez en el Instituto de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y reciben apoyo del laboratorio francés PROMES (Laboratoire Procédés, Matériaux et Energie Solaire).

“PROMES nos provee muchísimas posibilidades de trabajo en conjunto porque tienen un equipamiento muy sofisticado y costoso que nosotros no tenemos, y con ellos estudiamos pirólisis solar”, ejemplifica Mazza y advierte que los equipos de investigación de estas tres instituciones han estado cooperando en diversos proyectos durante más de 20 años. “Generar la vinculación de grupos de provincias que no estén ligados necesariamente a Buenos Aires es un valor agregado para el desarrollo de la ciencia en el interior del país”, subraya el especialista.

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El grupo de investigación liderado por Mazza trabaja en tratamientos termoquímicos de bajo impacto ambiental, como pirólisis y gasificación,
que son procesos que utilizan calor pero que no llegan a quemar los residuos.

 

En cuanto al procesamiento de los residuos de la agroindustria, otra de las particularidades de este proyecto es que tiene un gran potencial de ser transferido para mejorar la sustentabilidad medioambiental de estos sectores, además de que dan lugar a proyectos relacionados. Por ejemplo, Mazza cita el de una empresa que produce jugos y que los contactó porque necesitaba detectar la presencia de metales en sus residuos para evitar contaminar los suelos. “Hay distintas instancias de transferencia, que no implican necesariamente el reactor entero pero que no por eso son menos importantes”, dice.

Según el especialista, el objetivo a mediano plazo es incursionar también en el tratamiento de los residuos forestales. De hecho, el doctorado en Ingeniería Química de la UNSJ es con mención en Procesos Limpios y buscan convertirse en referentes de la investigación en estas temáticas. “Estamos terminando un proyecto más amplio que incluye el tratamiento de diversos residuos de la agroindustria, siempre por vías biológicas y bioquímicas, con el objetivo de que puedan ser explotados en su máximo potencial”, concluye.

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