miércoles, 28 de octubre de 2020
Medioambiente

Flores industria argentina

Por Claudia Eiberman
Investigadores del Instituto de Floricultura del INTA desarrollan un programa de mejoramiento genético de Alstroemeria con el objetivo de obtener una variedad nacional de esta flor ornamental

La comercialización de flores ornamentales genera en la Argentina más de 1.800 millones de pesos al año y representa más de 20 mil puestos de trabajo de manera directa. El problema que enfrenta la industria es que la mayoría de las flores que se producen en el país son variedades exóticas mejoradas genéticamente en el exterior y  los productores argentinos deben pagar regalías para poder cultivarlas. Incluso en muchas ocasiones el productor compra a empresas internacionales las variedades sin saber si están bien adaptadas a nuestras condiciones agroecológicas.

FLORICULTURA3

 

Desde el Instituto de Floricultura del INTA un grupo de investigadores está trabajando en  el mejoramiento genético de flores nativas a los fines de obtener variedades nacionales. Desde el instituto lo que queremos es revalorizar la flora nativa y que tenga un valor como variedad, esto es de alguna manera dar vuelta esta situación, que la Argentina tenga variedades que inclusive puedan ir al exterior” explica Gabriela Facciuto, Doctora en Ciencias Biológicas y Coordinadora del Proyecto de mejoramiento de plantas ornamentales del INTA.

 

El grupo de investigación está trabajando con la  Alstroemeria Psittacina, una flor nativa del noreste de nuestro país que llega hasta la provincia de Buenos Aires. En Argentina crecen 10 especies de Alstroemeria y es la cuarta especie en importancia entre las flores ornamentales.

 

El proceso de mejoramiento comienza con las colectas de germoplasma, semillas, esquejes o  tubérculos, en zonas de origen y ese material nativo es cultivado en el instituto conjuntamente con variedades comerciales. Es a partir de esas flores que  realizan cruzamientos, “vamos eligiendo en función de determinadas características morfológicas y  reproductivas tanto las plantas que van a ser usadas como madre como las que van a ser utilizadas como padre” dice Facciuto.

 

Para  encontrar evidencias tempranas acerca de si el cruzamiento ha sido exitoso los investigadores siguen el proceso en el laboratorio. Para ello miran al microscopio una muestra de las flores para asegurarse la formación de los tubos polínicos, unas autopistas microscópicas que llevan en la punta a las gametas masculinas que son las que van a fecundar al óvulo de la flor femenina. La presencia de los tubos es una prueba contundente de que los individuos que participan de esta cruza son compatibles y la fecundación va a producirse.

 

Una vez asegurada la compatibilidad de la fecundación el equipo de investigadores debe enfrentarse a un nuevo desafío, “la Alstroemeria tiene una incompatibilidad que se denomina post cigótica; esto es se forma el embrión pero no puede desarrollar todo su ciclo en la planta, y aborta los frutos”  explica Facciuto. Para resolver este inconveniente problema los embriones son rescatados de las plantas y se los cultiva in vitro en un medio rico en nutrientes hasta que están aptos para ser plantados nuevamente en la tierra.

 

El programa de mejoramiento de plantas ornamentales del INTA ha logrado desarrollar una variedad nacional de Alstroemeria que dura en el florero diez días más que las que las importadas que actualmente se encuentran en el mercado y su pimpollo floral no se cae tan rápidamente de la vara. “Hasta el momento hemos ajustado todas las técnicas que son necesarias llevar a cabo en un plan de mejoramiento y  detectado los mejores parentales, lo que pensamos que es el inicio de una serie de variedades que el INTA podría tener disponible en un corto plazo a los productores locales” Concluye Faccuito.

 

Compartí esta notaTweet about this on TwitterShare on TumblrShare on Google+Share on FacebookShare on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone
  • El Oso Producciones El Oso Producciones
  • C&M Publicidad C&M Publicidad