lunes, 12 de abril de 2021
Medioambiente

Construir con envases

Una empresa constructora de Córdoba realiza casas con botellas recicladas y contó con el apoyo de laboratorios de la UNSAM en las pruebas de certificación del material para que se pueda usar en viviendas sociales, en el programa Procrear y para la venta de módulos para autoconstrucción. El proyecto permite reciclar materiales, generar viviendas de bajo costo y capacitar sobre este sistema constructivo.

Por Matías Alonso

 

 

Agencia TSS – El uso de material reciclado es cada vez más común en la arquitectura. Dado que se trata de componentes no diseñados para la construcción, en muchos casos suele ser necesaria la realización de ensayos para verificar su comportamiento en determinadas condiciones y para evaluar su rendimiento como material aislante.

La empresa constructora 3C Construcciones, de Córdoba, decidió utilizar botellas recicladas como insumo y para eso emprendió la tarea de certificar este material para que se pueda usar para la construcción de viviendas sociales, viviendas del programa Procrear y la venta para autoconstrucción.

Este sistema constructivo consiste en un entramado de madera que en su interior tiene conjuntos de botellas de plástico compactadas. Se le realiza posteriormente un recubrimiento interior y otro exterior, que pueden ser placas de yeso o revoque. De esta manera, se logra hacer una pared con una muy buena aislación térmica que puede ser autoconstruida por los habitantes de barrios de bajos recursos. La empresa también ofrece capacitaciones para la realización de los molones, los conjuntos de botellas compactadas que se pueden comercializar para ser utilizados en otras construcciones.

La estructura de madera para las botellas es autoportante y así se reduce el costo estructural de la vivienda. La construcción de una casa usa unas 50.000 botellas plásticas PET que son recuperadas de la basura y se estima que el costo de una vivienda construida con este sistema es un 40% del costo de una construcción tradicional.

Este sistema constructivo consiste en un entramado de madera que en su interior tiene conjuntos de botellas de plástico compactadas.

 

En el año 2017, 3C Construcciones, la empresa creadora del sistemas, realizó la primera casa prototipo en la localidad de Salsipuedes. Se trata de una casa de dos pisos, económica y de construcción rápida. Posteriormente, varios municipios decidieron recurrir a esta técnica para que personas de barrios vulnerables pudieran contruir su casa y en el municipio cordobés de La Para se concretó la construcción de 25 viviendas con este sistema.

Sin embargo, para poder llevar a una escala mayor el uso de este tipo de materiales es necesario contar con certificaciones que garanticen que son aptos para la construcción. Esto, a su vez, permite que estén incluidos en programas de financiamiento con créditos hipotecarios y de organismos nacionales e internacionales.

Los laboratorios ViaLab (Vivienda Industrializada Argentina) y MatLab (Laboratorio de Materiales), del Instituto de Arquitectura y Urbanismo (IA) la UNSAM, fueron los encargados de la asistencia técnica para las certificación y homologación del sistema constructivo, para lo cual deberán cumplir con las normas IRAM y conseguir el certificado de aptitud técnica. También se propiciaron las conexiones con el INTI para realizar las probetas para los ensayos.

En diálogo con TSS, el ingeniero en Materiales y director del MetLab, Abraham Becerra, dijo: “Estamos ayudando en el proceso de certificación del producto y este ha superado las expectativas de todos. Hay poco conocimiento sobre cómo usar botellas PET recicladas para la construcción. Si bien hay algunos desarrollos que se pueden ver en la literatura y países como India tienen mucha experiencia, aún carecen de una certificación completa. Muchas veces estos sistemas se quedan en la certificación de aislación térmica, que es para lo que se usan. Pero el problema es que suelen carecer de certificación de resistencia al fuego o de nocividad de los productos”.

Ensayo de combustibilidad realizado en los laboratorios de INTI  Construcciones.

 

El ensayo de resistencia al fuego consistió en simular un incendio en un ambiente similar a un horno de gran tamaño, en el que una de sus paredes fue reemplazada por uno de estos paneles de construcción. Pasados los 60 minutos, el panel pudo mantener sus características estructurales sin perder su función. Este ensayo de resistencia al fuego ayudó a introducir mejoras y ajustes al sistema. Otro de los ensayos consistió en medir la nocividad de los gases que emite el panel expuesto al fuego. Los resultados fueron positivos y con una emisión mucho menor que otros elementos usados en construcción tradicional, como el PVC (cloruro de polivinilo) y el poliuretano expandido. La empresa corrió con el gasto de los ensayos pero la asistencia técnica por parte de los laboratorios  se brindó de forma gratuita.

Todavía falta realizar un estudio sobre si este material es capaz de emitir sustancias químicas a temperatura ambiente que puedan afectar la salud de las personas en el largo plazo. “Si bien hay literatura sobre el PET, es sobre su uso como envase y no aplicado a la construcción. Este material, por su composición química, no debería emitir sustancias nocivas, como sí lo hacen el PVC y el poliuretano”, dijo Becerra.

El proyecto tiene el triple fin de reciclar materiales, generar viviendas de bajo costo para solucionar el problema habitacional y además se encarga de educar sobre este sistema constructivo.

“La vida útil de estos materiales podría ser de alrededor de 50 años, que es lo que se suele estimar para este tipo de sistemas. Los materiales plásticos tienden a sufrir una degradación por radiación UV pero en este caso no están expuestos al exterior, así que no tienen este problema”, explicó Becerra.

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