miércoles, 01 de febrero de 2023
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Carla Giacomelli: “La brecha de género se nota cuando avanzás”

La doctora en Química y ganadora del Premio L’Oréal–UNESCO “Por las mujeres en la ciencia” habló con TSS sobre su proyecto de biomateriales para la regeneración ósea, la importancia de invertir en ciencia y las desigualdades de género que persisten en el ámbito científico.

Por Nadia Luna

 

 

Agencia TSS – Carla Giacomelli creció en Camilo Aldao, un pueblo de cinco mil habitantes situado al sureste de la provincia de Córdoba. Sus ganas de hacer ciencia despertaron cuando estaba en el secundario y tuvo su primer acercamiento al mundo de la Química. Le fascinó observar lo que sucedía en el micromundo de los átomos: cómo se combinan para formar moléculas y cómo esas moléculas, a su vez, son como ladrillos que sirven para formar otras.

“Me voló la cabeza poder entender cómo se comporta la materia. Ahí quería hacer investigación”, cuenta Giacomelli. Así que se mudó a Córdoba capital y realizó la licenciatura y el doctorado en Química en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Luego hizo un posdoctorado en los Países Bajos y regresó a la Argentina en el año 2001, una época nada fácil para la ciencia pero logró ingresar a la carrera del CONICET, donde actualmente es investigadora principal con sede en el Instituto de Investigaciones en Físicoquímica de Córdoba (INFICQ).

Hace unos días, Giacomelli fue reconocida con el Premio L’Oréal–UNESCO “Por las mujeres en la ciencia”, que este año estuvo enfocado en Ciencias de la Materia. La investigadora, reconocida por el proyecto “Desarrollo de biomateriales que inducen la regeneración ósea”, conversó con TSS sobre su línea de investigación, la importancia de invertir en ciencia y la necesidad de seguir visibilizando las desigualdades de género que persisten en el ámbito científico.

Su especialidad es la biofísicoquímica de superficies. ¿Esta área de estudio implica una combinación de distintas disciplinas?

Exactamente. Combinamos aspectos físicoquímicos con aspectos biológicos. El equipo que lidero está formado por personas con formaciones muy diversas, como químicas, biotecnólogas y bioquímicas. Eso hace que podamos trabajar algunos sistemas que son un poco más complejos y comprenderlos con distintas miradas, que es el paradigma actual de cómo se avanza en el conocimiento científico. Para resolver problemas complejos que eventualmente lleguen a la sociedad y puedan transformarse en un producto o una solución es necesario aplicar diversas miradas.

El equipo de Biofisicoquimica de Superficies del NFIQC dirigido por Carla Giacomelli (centro). Foto CONICET, Veronica Tello.

 

¿Qué son los biomateriales y por qué decidieron enfocarse en aquellos que sirvan para regeneración ósea?

Los biomateriales son materiales compatibles con la vida. Por ejemplo, un tornillo dentario o un implante de cadera son dispositivos médicos hechos con biomaterial. Es decir, es un material que no alerta la respuesta inmune del individuo en el que está implantado. La elección de trabajar en regeneración ósea es consecuencia de un largo camino. Veníamos trabajando con biomateriales desde hace bastante tiempo. Hemos hecho nanomateriales como portadores de fármacos y genes. Y también trabajamos con distintos tipos de compuestos, como metales, óxidos y céramicas. Varios de éstos se utilizan en huesos y entonces nos fuimos moldeando para ese lado. Por otro lado, tenemos colaboraciones con algunas empresas locales que hacen biomateriales vinculados a huesos, entonces eso también nos orientó para ese lado.

¿Qué se usa para la regeneración de huesos?

Los implantes que se usan en la actualidad no inducen la regeneración ósea. Lo que usa son  dispositivos médicos para reemplazar el tejido óseo roto o para repararlo. En este caso, se busca inmovilizarlo para que el tejido óseo, que es muy dinámico, se repare por sí mismo. Lo que nosotros proponemos es ir un paso más: lograr que el material genético entre a las células y exprese las proteínas necesarias para regenerar el tejido óseo.

¿Cómo están compuestos los biomateriales que utilizan ustedes? 

Nuestros materiales son híbridos, tienen un componente de sostén que es biodegradable y otro componente que funciona como nanoportador de material genético. Entonces, mientras esos nanoportadores llevan el material genético a las células para hacer que expresen las proteínas necesarias para la regeneración ósea, el material de sostén se va biodegradando, de modo tal que no te queda un implante permanente como sucede en la actualidad. De esta manera, al mismo tiempo que se regenera el tejido naturalmente, el componente de sostén se bioabsorbe.

¿Qué posibles aplicaciones tendría?

Como nosotros hacemos investigación básica, estamos muy lejos de la clínica, que es donde se definen más esos aspectos. Nuestro trabajo es diseñar materiales y estudiarlo in vitro. Podemos probar cómo funciona en líneas celulares y, si encontramos que alguno de estos materiales resulta óptimo, recién ahí se podría pasar a la etapa in vivo, en modelos animales. Esto es algo que no hacemos nosotros pero se podría probar asociándonos con otros grupos. Luego de esa etapa recién vendría la etapa clínica. Entonces, podemos apuntar a que a mediano o largo plazo haya un producto, y por eso tenemos en cuenta cuestiones como que sea biocompatible y que no sea tóxico, pero estamos lejos de hacer investigación clínica.

Giacomelli fue reconocida con el Premio L’Oréal–UNESCO “Por las mujeres en la ciencia”, que este año estuvo enfocado en Ciencias de la Materia, por el proyecto “Desarrollo de biomateriales que inducen la regeneración ósea”. Foto: MINCYT.

 

¿Qué desafíos presenta, a nivel científico, tratar de estimular la regeneración de un tejido?

Uno de los grandes desafíos que tenemos, sobre todo si se quiere apuntar a terapias celulares, es hacer que el material genético pueda entrar a las células y cumpla la función que se pretende. Ese ingenio de cómo hacer para ingresar el material genético a la célula y cómo se comporta luego ese material dentro de la célula es clave porque estás ingresando material genético exógeno y la célula está preparada para rechazarlo. Entonces, hay que vencer muchas barreras para que eso ocurra.

¿Por qué es importante que el país invierta en ciencias de materiales?

Me parece que es importante que la Argentina invierta en ciencia en general. Invertir en ciencia y tecnología implica apuntar a que podamos tener productos de última generación que sean propios y no importados, es invertir en el motor de un país. Si miramos los países de los cuales dependemos para tener productos altamente tecnológicos, vamos a ver que esos países invierten mucho en ciencia. Sobre todo, en ciencia básica, porque luego eso se transforma en ciencia aplicada y se convierte en un producto. Es necesario que las definiciones políticas sean a mediano y largo plazo. Para eso, la inversión en ciencia y tecnología debe ser una política de Estado que trascienda a los gobiernos de turno.

¿Tuvo obstáculos para avanzar en la carrera científica por ser mujer? Ya sea vinculado a cuestiones sencillas de cuantificar como el hecho de ascender a puestos jerárquicos u otras más naturalizadas como los micromachismos cotidianos.

Es difícil de enumerar porque hay muchas cosas que son intangibles y que una las tiene naturalizadas. A medida que vas creciendo y vas viendo qué sucede en otros países, empezás a ver que hay estereotipos socioculturales muy marcados respecto del rol de la mujer, no solo en ciencia, sino en otras profesiones también. Creo que en nuestro país la brecha de género se nota cuando avanzás a cargos jerárquicos o de gestión, tanto en la carrera de investigador del CONICET como en la carrera docente de las universidades. Por citar algunos ejemplos, la doctora (Ana) Franchi es la segunda mujer presidenta del CONICET desde que Houssay lo fundó en la década del ‘50. Y, si mirás el directorio, además de ella, hay solo una mujer más, el resto son hombres. La UNC tiene más de 400 años y tuvo una sola rectora y tres vicerrectoras. Cuando ves estas cosas, te das cuenta que el rol de la mujer en la toma de decisiones y de definiciones políticas todavía es bastante limitado.

“Este premio es muy importante porque no solo visibiliza el trabajo de la mujer en ciencia, sino los distintos roles que las mujeres de ciencia podemos tener y a los que podemos aspirar”, dijo Giacomelli.

 

 

Más allá de esas brechas que aún persisten, ¿cree que fue mejorando la situación en los últimos tiempos?

Sí, hoy se habla más del tema y hay muchos comportamientos que felizmente están cambiando. Eso se ve más en las generaciones nuevas. También hay logros que se van consiguiendo. En esta universidad, hay una unidad central de género desde hace mucho tiempo y esa unidad fue permeando hacia los distintos estamentos universitarios y fue logrando hitos en cuanto a derechos femeninos y de diversidades.

¿Qué significa este reconocimiento?

Creo que este premio es muy importante porque no solo visibiliza el trabajo de la mujer en ciencia, sino los distintos roles que las mujeres de ciencia podemos tener y a los que podemos aspirar. Así que estoy feliz de la vida con este reconocimiento. El acto fue muy lindo, sobre todo por poder conocer y compartir con las otras premiadas.

¿Cuáles son sus próximos objetivos?

Hacer ciencia tiene desafíos cotidianos que a veces una no logra imaginar de antemano. Cuando escribís un proyecto, lo hacés sobre la base de lo que venís conociendo pero esos proyectos van tomando su rumbo a medida que los vas desarrollando. Seguramente seguiremos trabajando en biomateriales pero posiblemente surjan matices con respecto a lo que estamos haciendo hoy. El trabajo científico implica que, por cada respuesta que encontrás, hallás cientos de preguntas. Eso lleva a muchas puertas que podés abrir y ahí habrá que ver cuáles elegimos.

¿Qué les dirías a las niñas y adolescentes que quieren estudiar ciencias pero piensan que no es para ellas?

Lo primero que les diría es que no hay disciplinas masculinas y femeninas. La elección no tiene que ver con el género sino con la pasión que una tenga para hacer eso. Los estereotipos que hay sobre que algunas disciplinas son más femeninas o más masculinas son antiguos. Otra cosa que puedo decir es que no importa de dónde venís. Yo, por ejemplo, soy del interior de la provincia de Córdoba. Lo que importa es que te interese hacer esto. Por supuesto que involucra esfuerzo y trabajo pero creo la pasión es un gran motor para impulsar todo lo demás.

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