lunes, 04 de marzo de 2024
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Algo personal

Un equipo de investigación avanza en el desarrollo de una plataforma de servicios que propone analizar biopsias de pacientes con cáncer con el fin de evaluar la mejor terapia según el caso. Se trata de Oncovotech y obtuvo un reconocimiento en la edición 2023 de los Premios INNOVAR.

Por Cecilia Draghi

 

 

(Nexciencia) Incubadora, huevos, pequeñas muestras de tumores, una secuencia de fotografías, diversos tratamientos en simultáneo, años de investigación científica en Exactas UBA son parte de Oncovotech: una plataforma de servicios en el área de oncología que busca ofrecer una herramienta al médico a la hora de elegir la terapia más adecuada para cada paciente. Esta iniciativa obtuvo el tercer lugar en la categoría Salud del Premio Innovar 2023.

En la Argentina, alrededor de 360 personas por día reciben un diagnóstico de cáncer, según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer de 2020, cuando ocurrieron 130.878 casos nuevos. Luego del impacto inicial generado por la noticia de padecer una enfermedad, todas las miradas están puestas en qué tratamiento llevar adelante. ¿Cuál es el más conveniente para cada paciente según las posibilidades que hoy brinda la medicina?

“La plataforma Oncovotech ofrece una herramienta al médico para la elección de una terapia para cada paciente. Así como en caso de una infección, se hace un estudio para conocer qué bacteria está afectando al paciente y a qué es resistente, para decidir qué antibiótico dar, aquí, sacamos una muestra de un tumor y observamos a qué tratamiento es más sensible”, indica Abel Carcagno, a cargo del grupo que realizó esta iniciativa desde los laboratorios de IQUIBICEN.

La idea de Oncovotech es analizar en una incubadora de diseño propio, distintos tratamientos posibles sobre una muestra del tumor extraído.

Todo este trabajo comenzó en 2018 y desde entonces no se detuvo. “Nos basamos en el modelo biológico del embrión de pollo, donde implantamos estas biopsias de los tumores. Allí se hacen los distintos tratamientos posibles, y uno puede evaluar en el término de 20 días cómo es la evolución, y de esa manera detectar cuál es la mejor terapia de las ya disponibles. Cuál resulta la más efectiva para ese paciente en particular”, describe Carcagno, director del Laboratorio de Diferenciación Celular y Cáncer en el Espacio Transversal de Investigación en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Huevos de ensayos

La idea de Oncovotech es analizar en una incubadora de diseño propio -actualmente en desarrollo a cargo de Alejandro Della Savia-, distintos tratamientos posibles sobre una muestra del tumor extraído. “Esa biopsia -explica- puede cortarse en pedacitos muy pequeños e implantarse en distintos embriones de pollo. Entonces, por ejemplo, si para un determinado paciente existen dudas sobre diferentes alternativas terapéuticas, un lote de huevos implantados puede separarse en grupos sobre los que aplicar los diferentes potenciales tratamientos a esos grupos”.

Abel Carcagno.

 

El modelo del embrión de pollo funciona como un sustrato alimenticio para el tumor. A medida que pasan los días, se puede observar cómo evolucionan las biopsias con cada terapia aplicada.

“Se estudia, entonces, cómo crecen esos pedacitos de la biopsia de esos pacientes para cada uno de los potenciales tratamientos que se pueden aplicar. De esa manera, se puede evaluar de manera automatizada mediante fotos cómo van evolucionando y qué tratamiento hizo que ese crecimiento fuese más lento”, agrega este docente de Exactas UBA e investigador del CONICET.

En esta incubadora, se hace el tratamiento de modo automático a cada huevo y se siguen de cerca con una cámara móvil que viaja a cada una de las biopsias y saca fotos a diferentes tiempos. “De esa manera, el equipo permite tener una secuencia de imágenes de cada huevo para cada tratamiento a lo largo de 10 días, que permite construir de modo automatizado un gráfico de la cinética promedio de crecimiento de biopsias para el mismo tratamiento. Así, el médico puede evaluar cuál es la mejor terapia para ese paciente”, subraya.

¿Por qué embrión de pollo?

No es nuevo, pero últimamente recobró relevancia como modelo biológico.  “Hoy en día, hay un resurgimiento del uso del embrión de pollo, en respuesta a las restricciones éticas que plantea el uso de animales. Uno podría hacer estas mismas pruebas en ratones, pero sería complicado que un comité de ética aprobara emplear cien de ellos para hacer este tipo de evaluaciones en cada paciente”, señala.

Como el objetivo es que Oncovotech sea empleado de modo masivo, el equipo debe ser fácil de usar y los resultados que genere fáciles de interpretar.

Si bien esta es una de las ventajas que muestra, no es la única. En comparación con los modelos in vitro que no presentan restricciones éticas, esta iniciativa también ofrece más posibilidades. “Uno puede probar las drogas en una placa en cultivo, pero en realidad uno ya sabe que no refleja muy bien lo que sucede en el microambiente tumoral. En el embrión de pollo se simula un poco mejor qué ocurre con esas células tumorales en el paciente”, compara Carcagno, doctor en Biología de la UBA.

Futuro a la vista

Oncovotech es una iniciativa que está basada en diversos pilares. “Uno biotecnológico, que es el desarrollo de esta incubadora de sistema automatizado, de la cual ya tenemos el diseño y estamos avanzando con la fabricación del prototipo”, detalla.

Otros aspectos exceden lo que pueden hacer en el laboratorio. “Hay una parte regulatoria por resolver y otra de protección de la propiedad intelectual. Si no se logran ambas, la financiación de 300 mil dólares que ahora necesitamos, es muy difícil de obtener”, precisa, sin dejar de mencionar las pruebas que aún faltan realizar para determinar la eficacia predictiva de esta iniciativa. En este sentido, el grupo está en busca de un profesional que tenga interés en formar parte del equipo para terminar de consolidar el modelo de negocios y encargarse de los aspectos legales y financieros del proyecto.

Sin perder el entusiasmo, las tareas no se detienen. “Como nuestra idea es que Oncovotech sea empleado de modo masivo, el equipo debe ser fácil de usar y los resultados que genere fáciles de interpretar. Estamos trabajando en eso”, concluye.

El equipo

El grupo dirigido por Abel Carcagno (en el centro), está integrado por: María Jimena Mosna, Federico Julián Garde, Marcelo Gabriel Stinson y Candela Diva Pastore.

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