viernes, 13 de diciembre de 2019
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Zonas de riesgo

Un grupo de investigación relacionó variables climáticas, ambientales y poblacionales con los casos de síndrome pulmonar por hantavirus ocurridos entre 2004 y 2015 en la provincia de Entre Ríos, una de las regiones del país con mayor número de infectados. Los resultados del estudio permitieron construir un mapa de riesgo que constituye una herramienta útil para dirigir las acciones de vigilancia y control de la enfermedad.

Por Gabriel Stekolschik

 

(Nexciencia) El síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) es una enfermedad grave: según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de mortalidad puede alcanzar el 35-50%. En la Argentina, el primer brote importante de SPH ocurrió en El Bolsón y en Bariloche a mediados de la década de los ’90. Tal vez sea por eso que se suele pensar que esa región del país es una de las más afectadas por esa enfermedad. Sin embargo, la realidad es otra: “Si se considera el número de casos, la zona más importante es el norte de Argentina, particularmente Salta y Jujuy, y la segunda región en importancia es la zona centro, que involucra a las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos”, aclara  Isabel Gómez Villafañe, investigadora del CONICET en el Laboratorio de Ecología de Poblaciones de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Isabel Gómez Villafañe. Foto: Exactas Comunicación.

Desde hace más de una década, Gómez Villafañe recorre los parques nacionales y otras áreas protegidas de la provincia de Entre Ríos estudiando la abundancia, la distribución y el comportamiento de algunas poblaciones de roedores. En particular, ciertos ratones silvestres que pueden transmitir el hantavirus. “En la Argentina hay seis especies de ratones colilargos que pueden transmitir el hantavirus, de las cuales dos están en Entre Ríos”, explica. “Son las mismas dos especies que están en la provincia de Buenos Aires”, añade.

Ahora, Gómez Villafañe junto con un equipo de investigación reunieron la información recopilada durante todos estos años acerca de los ratones, y la relacionaron con variables climáticas, ambientales, poblacionales, y con los casos de SPH ocurridos entre 2004 y 2015 en la provincia de Entre Ríos. De esta manera, elaboraron un mapa de riesgo de ocurrencia de SPH que acaban de publicar en la revista científica Ecohealth.

“Encontramos que la mayor probabilidad de ocurrencia de SPH se da en las áreas boscosas próximas a los ríos. De hecho, la región del Delta en el sur de Entre Ríos es la de mayor riesgo”, revela. “Esto puede deberse a que estas dos especies tienen la capacidad de trepar árboles y hacer sus nidos en sitios elevados, lo cual las protege de las inundaciones que se producen regularmente en el Delta”, explica. “Son las únicas especies de ratones que quedan después de que baja el agua y la gente vuelve a las islas. Por eso es que ahí hay mayor riesgo”, agrega.

 

Acciones

“Los mapas de riesgo son herramientas útiles para dirigir las acciones de vigilancia y control de la enfermedad”, subraya Gómez Villafañe, quien destaca el apoyo recibido desde el Programa de Zoonosis de la provincia de Entre Ríos. “Ellos reciben nuestros informes técnicos y trasladan el conocimiento a su personal que, a su vez, da charlas de prevención a los lugareños”.

Mapa de riesgo de SPH de la provincia de Entre Ríos, basado en el número estimado de casos por departamento. Fuente: EcoHealth, https://doi.org/10.1007/s10393-019-01425-3

 

Según cuenta la investigadora, los resultados de las investigaciones también son difundidos en los hospitales: “Los hospitales de las regiones más afectadas están al tanto de que están en una zona endémica de hantavirus y están alertas ante el posible ingreso de una persona con fiebre y dolores musculares. Esto es importante, porque la detección temprana es fundamental para evitar las complicaciones que pueden llevar a la muerte”.

De la misma manera, la información producida a partir de estas investigaciones es comunicada a los responsables de los parques nacionales y las áreas protegidas para que alerten a los visitantes, sobre todo a quienes deciden acampar en esos lugares. “Ahora estamos elaborando un mapa de riesgo de la provincia de Buenos Aires”, anuncia Gómez Villafañe.

El trabajo publicado en Ecohealth lleva como primera autora a María Victoria Vadell, investigadora del CONICET en la Universidad Nacional de San Martín. También firman el estudio Aníbal Carbajo, Carolina Massa y Gerardo Cueto.

 

Cuidados

Al no existir una vacuna, la única forma de controlar la enfermedad es prevenirla. Para ello, hay que evitar el contacto con los roedores y sus excretas (heces y orina). El mayor problema son los denominados “aerosoles”: “La orina se seca y no se ve y, al barrer el piso o al caminar entre la vegetación, puede ‘levantarse’ como polvillo y ser respirada”, ilustra Gómez Villafañe. Por eso, en lugar de barrer, se recomienda baldear con una solución de lavandina. También es importante mantener bien cerradas las viviendas y galpones para que el ratón no pueda entrar, y cortar el pasto que rodea las viviendas: “El ratón no se anima a caminar por los lugares donde no hay mucha vegetación”. Y para quienes deben hacer su trabajo en lugares muy vegetados se indica el uso de barbijo.

Por otro lado, como el virus se inactiva con la luz ultravioleta de la radiación solar, es conveniente no andar por las áreas de riesgo durante las primeras horas de la mañana: “Conviene esperar a que la luz solar actúe”.

Para quienes acampan, la recomendación es mantener la carpa cerrada y ubicada lejos de los arbustos y matorrales, en un lugar que reciba sol en algún momento del día.

 

Síntomas

El SPH presenta síntomas similares a los de un estado gripal: fiebre, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas y vómitos. Si una persona se encuentra en una zona endémica y presenta algunos de esos síntomas debe concurrir inmediatamente a un hospital.

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