jueves, 20 de junio de 2019
Medioambiente

Un sobreviviente de Hiroshima llega a la Argentina

La historia del ejemplar de una especie con 270 millones de años de antigüedad que se creyó extinta hasta 1691 y que siglos más tarde sobrevivió a la bomba atómica, tuvo un nuevo capítulo en el jardín botánico de Agronomía.

(SLT-FAUBA) La bomba atómica que en 1945 convirtió a Hiroshima en un desierto en cuestión de segundos, provocando más de 150.000 muertes, también impactó fuertemente sobre la vegetación del lugar, aunque con algunas sorpresas. Los científicos creyeron que en 70 años allí no volverían a crecer plantas. Pero por el contrario, un Ginkgo biloba ubicado a un kilómetro de distancia de la explosión brotó entre las cenizas para confirmar las propiedades que la convirtieron en una de las especies superiores vivas más antigua del planeta. Hoy, una iniciativa internacional, comandada por la ONU, se ocupa de conservar las semillas de ese ejemplar y distribuirlas en otros países, como la Argentina.

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Un Ginkgo biloba ubicado a un kilómetro de distancia de la explosión brotó entre las cenizas para confirmar las propiedades que la convirtieron en una de las especies superiores vivas más antigua del planeta.

La especie Ginkgo biloba posee una historia muy particular desde hace más de 270 millones de años, cuando se registraron los primeros parientes de los ginkgos actuales en las regiones que hoy ocupan Asia, Europa y Norteamérica. Al desaparecer los dinosaurios, sólo sobrevivieron tres especies deGinkgo, de las cuales dos desaparecieron del registro fósil americano y tiempo después del europeo. Esto llevó a considerarla extinta durante mucho tiempo.

Recién en 1691 el mundo occidental volvió a encontrar un ginkgo en los jardines de templos budistas japoneses donde era considerado sagrado. Desde entonces la especie pasó a estar nuevamente clasificada dentro de la sistemática botánica hasta crear una división aparte, Ginkgophya, cuyo único orden (Ginkgoales) y familia (Ginkgoaceae) engloba dos géneros extintos (Ginkgoites yBaiera) y uno vivo: Ginkgo.

Un puente entre dos continentes

Green Legacy Hiroshima (GLH) es una iniciativa compuesta por ciudadanos de Hiroshima, el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR) y la organización ANT-Hiroshima, cuyo objetivo es recolectar las semillas de los árboles sobrevivientes de Hiroshima y distribuirlas a través del mundo.

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El Jardín Botánico “Lucien Hauman” fue escenario de la entrega número 21 del proyecto Semillas de Paz, que en total lleva 25 árboles distribuidos en el territorio argentino.

 

Hoy en día, 30 países del mundo son depositarios de los árboles sobrevivientes. “Representan los peligros de las armas de destrucción masiva y armas nucleares en particular, el carácter sagrado de la humanidad y la capacidad de recuperación de la naturaleza”, explicó Julio Bernal, director del proyecto Semillas de Paz, durante un evento realizado en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), donde se plantó uno de estos ejemplares en el Jardín Botánico “Lucien Hauman”, junto al Instituto Privado Argentino-Japonés Nichia Gakuin, que participó como nexo entre GLH y la Argentina.

Sin que se lo propusieran, la llegada de las semillas a la Argentina sucedió el mismo día de la conmemoración de la bomba, el 6 de agosto. “Luego de 67 años exactos desde el bombardeo llegaron al país desde el Jardín Botánico de Hiroshima 176 semillas de cuatro especies sobrevivientes: 40 de Ginkgo biloba, 16 de Diospyros kaki (kaki), 100 de Kurogane holly(muérdago) y 20 de Cinnamomum camphora (alcanfor)”, aseguró Bernal.

El Ginkgo biloba que se encuentra actualmente en el Jardín Botánico de la FAUBA llegó por medio del contacto entre Bernal y la Cátedra de Botánica Sistemática de esta Facultad. El jardín fue escenario de la entrega número 21 del proyecto Semillas de Paz, que en total lleva 25 árboles distribuidos en el territorio argentino. De este modo, la Argentina se convirtió en el segundo país del mundo con más cantidad de árboles sembrados mediante este proyecto.

“Las semillas de ginkgo que llegaron desde Hiroshima germinaron muy bien. Las otras especies sobrevivientes a Hiroshima (kaki, muérdago y alcanfor) tuvieron dificultades, incluso cuando las pusimos en cámaras germinadoras”, contó Bernal.

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Naturaleza, educación e investigación

El predio de la FAUBA ubicado en el barrio de Agronomía dispone de un jardín botánico con aproximadamente 1000 especies que se utilizan para actividades de docencia e investigación. Además, de forma ocasional, se realizan visitas guiadas a pedido de instituciones interesadas.

En su hectárea de extensión ya existía un Ginkgo biloba que resalta por el olor de sus semillas y la intensidad de su amarillo en otoño, pero el nuevo ginkgo es un ejemplar muy especial para el jardín botánico. Además enriquece la colección de elementos orientales presentes como el bosque de bambúes o el estanque japonés.

Este oasis de biodiversidad, a cargo de la Cátedra de Botánica Sistemática, contribuye a la actividad académica con una colección de especies que permite llevar a cabo clases teóricas y prácticas.  Este jardín se encuentra conectado con otras instituciones del mundo con las que intercambia información y semillas, entre otras actividades.

“Este espacio de la FAUBA dedicado a la docencia y la investigación, es ideal para un árbol de paz. Además, posibilita la creación de múltiples redes que en este caso ayudan a continuar la reproducción del mensaje pacificador y reflexivo, fundamental para brindar homenaje a las víctimas”, cerró el director del proyecto que fuera distinguido como “Embajada de Paz” por el Honorable Senado de la Nación Argentina.

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