sábado, 15 de diciembre de 2018
Medioambiente

Un relevamiento inédito de aves rapaces en las Yungas

En Salta y Jujuy, investigadores de la UNLPam y la FAUBA hallaron una gran diversidad de especies que están en riesgo de desaparecer y que presentan hábitos no descriptos hasta ahora. Algunas novedades involucran al cóndor andino.

Por Juan Manuel Repetto

 

(SLT-FAUBA) Hace cuatro años, el descubrimiento del primer nido de águila Poma en la Argentina motivó el desarrollo de nuevas investigaciones sobre esta especie y sobre las rapaces en general. Recientemente un equipo de investigadoras concluyó el relevamiento más extenso llevado a cabo hasta hoy para conocer con mayor profundidad a estas aves amenazadas que habitan en la región de las Yungas. Los resultados llamaron la atención por la diversidad y algunos hábitos observados.

Foto: Amira Salom.

 

“Identificamos más de 2000 individuos de 26 especies en distintos puntos de observación de Jujuy y Salta”, afirmó Cecilia Destefano, quién realizó el estudio en el marco de sus tesis para alcanzar el título de licenciada en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA).

El trabajo, denominado “Abundancia, riqueza y composición del ensamble de aves rapaces en las Yungas Australes de las provincias de Salta y Jujuy”, también generó información novedosa sobre el Cóndor Andino, una especie amenazada en nuestro país, que posee una gran valor para la región y que es venerada desde tiempos ancestrales por las culturas andinas.

 

Al rescate de las aves

Mientras cursaba su carrera en la FAUBA, Destefano trabajó como voluntaria en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre, coordinado por la Fundación Caburé-í. Allí tuvo su primer acercamiento al mundo de las aves y recibió la propuesta del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA), de la Universidad Nacional de la Pampa (UNLPam), de realizar el relevamiento de aves rapaces en el NOA. También desde esa institución invitaron a participar de las investigaciones a Amira Salom para realizar sus tesis de la carrera de Ciencias Biológicas de la UBA, enfocada en el águila Poma. Ambas trabajaron de manera coordinada en sus proyectos, financiados por la Fundación Peregrine, que trabaja en la conservación de aves rapaces a nivel mundial.

El trabajo de Destefano permitió identificar más de 2000 aves de 26 especies. Las más abundantes fueron los catártidos (familia que incluye a los jotes y a los cóndores). Foto: Amira Salom.

 

Para comenzar con sus estudios Destefano y Salom realizaron dos viajes a Salta y Jujuy, en otoño y en primavera, durante la época seca, para llevar a cabo sus relevamientos. Como parte de su trabajo entrevistaron a técnicos de la Administración de Parques Nacionales, Parques Provinciales, propietarios de reservas privadas y pobladores locales, cuya colaboración sirvió para conocer mejor a las aves rapaces de las Yungas.

Para avanzar en sus estudios seleccionaron áreas protegidas (como reservas públicas y privadas) y no protegidas (como pueblos, rutas y zonas rurales), y buscaron sitios de altura donde pudieran tener una buena vista panorámica. Ubicadas en un punto fijo, observaron atentamente a las aves hasta cuatro horas por muestreo durante 70 días (entre las dos visitas), acompañadas por binoculares, telescopios, cámaras fotográficas y guías de identificación.

“Son aves que principalmente se registran al vuelo”, comentó Destefano. Así identificaron los ejemplares y las especies en función de sus características morfológicas, algunos hábitos como el vuelo (si se desplazan en grupo o de manera solitaria) e incluso por patrones particulares de cada animal, como el color y otros aspectos del plumaje. “De a poco fuimos afinando el ojo a detalles cada vez más particulares”, sostuvo, y agregó que también fueron asesoradas por técnicos especializados en realizar este tipo de relevamientos.

 

Resultados novedosos

El trabajo permitió identificar más de 2000 individuos de 26 especies. Los más abundantes fueron los catártidos (familia que incluye a los jotes y a los cóndores), los cuales se caracterizan por ser carroñeros y de hábitos gregarios. “Al alimentarse de animales muertos y en descomposición evitan la proliferación de ratas, por ejemplo, que son vectores de enfermedades”, destacó la investigadora. “Del total de los animales relevados en ambas campañas, 40% fueron jotes cabeza negra, 20% jotes cabeza colorada y 10% cóndores andinos”, puntualizó.

Las investigadoras se sorprendieron al encontrar una alta presencia del cóndor andino en ambientes cerrados, de selva densa y a una altura baja. Foto: Amira Salom

 

 

El relevamiento permitió acceder a nuevos conocimientos sobre los hábitos de estas especies. “Debido a que una gran proporción de esas especies está críticamente amenazada o muy vulnerable, creíamos que su ubicación iba a estar muy asociadas a los ambientes protegidos. Pero nos llamó la atención hallar a un abundante grupo de catártidos en lugares no protegidos”, dijo Karina Hodara, bióloga e investigadora del departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la FAUBA, quien dirigió la tesis de Destefano junto con Juan Manuel Grande, investigador del CECARA.

Los investigadores interpretaron que este hábito se debería a que en los sitios no protegidos pueden encontrarse más animales muertos, fuente de alimento de los catártidos. “Estos ambientes de selva modificada con parches de cultivo, tendidos eléctricos y rutas pueden resultar atractivos para las aves de carroña, puesto que pueden alimentarse de una vaca muerta, asociada a la producción agrícola ganadera, o animales atropellados en los caminos”, ejemplificó.

Por último también los sorprendió la alta presencia del cóndor andino. “Si bien se sabe que la especie es considerada poco abundante y que por lo general prefiere espacios abiertos (en las Yungas serían pastizales de neblina, a más de 3000 msnm), la registramos en el 50% de los puntos de muestreo, en ambientes cerrados, de selva densa y a menor altura. Al contrario de lo esperado, la especie utiliza los ambientes selváticos de las Yungas de forma muy frecuente, al menos para desplazarse y descansar”, explicó.

 

Próximas investigaciones

Existen otros estudios de aves en las Yungas, en el Parque Sierra de San Javier, provincia de Tucumán, por ejemplo, donde se realizaron seguimientos durante dos años. No obstante, los investigadores de la FAUBA aseguraron que hasta ahora no se había llevado a cabo un trabajo de esta magnitud, a gran escala y con un relevamiento sistemático. De este modo destacaron la importancia del proyecto, pero al mismo tiempo advirtieron que se trata de una primera aproximación y que, a futuro, es fundamental continuar con nuevos análisis.

Actualmente Destefano ya está planificando su próximo viaje a las Yungas, esta vez para trabajar desde el Centro de Rescate de Fauna Silvestre en un proyecto sobre águilas crestadas, entre las cuales se encuentra el águila Poma. “Vamos a hacer un nuevo relevamiento”, se entusiasmó.

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