jueves, 18 de abril de 2019
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Tecnología para erizos

En Puerto Madryn instalarán un criadero de erizos de mar para comercializar productos biotecnológicos. La iniciativa surgió de una articulación público-privada promovida por el Gobierno de Chubut entre investigadores del CONICET y actores privados. La planta industrial está en construcción y esperan finalizar la obra a mediados de año.

Por Matías Alonso

 

 

Agencia TSS – Hace más de una década que la investigadora Tamara Rubilar se dedica al estudio de los erizos de mar en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR), en el Centro Nacional Patagónico (CENPAT). Desde hace algunos años, y por iniciativa del Gobierno de la provincia de Chubut, Rubilar está buscando una aplicación comercial para sus investigaciones sobre estos animales marinos también conocidos como equinoideos, especialmente sobre la variante Arbacia dufresnii, autóctona del Mar Argentino. Durante mucho tiempo intentaron su inserción en la cocina gourmet nacional, hasta que descubrieron que no era posible realizar una producción económicamente viable.

Sin embargo, a partir de un trabajo conjunto con la biotecnóloga Sandra Pitta, investigadora del Instituto de Micología y Botánica (INMIBO) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), encontraron un potencial en la extracción de metabolitos secundarios de los erizos estudiados. Estos compuestos orgánicos que son sintetizados por los organismos vivos son muy cotizados en industrias como la farmacéutica, la cosmética y la de alimentos balanceados de alta calidad. En el primero de los casos, los metabolitos secundarios pueden servir para evitar los efectos secundarios no deseados de medicamentos, entre otras aplicaciones.

“Quiero que mi rol sea científico, hace diez años que estoy investigando y está bueno que los frutos de la investigación se puedan empezar a tranferir”, dijo Rubilar (der.).

 

Gracias a una invitación de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Chubut, este grupo de investigadores asistió a la feria Argentina Transfiere, en Mar del Plata, y allí se contactaron con diversos grupos de empresarios e inversores, entre ellos los dueños de una compañía pesquera de esa ciudad interesados en crear una empresa para aplicar el potencial de esta línea de investigación. Hoy esta empresa se llama Arbacia –nombre tomado del erizo estudiado por Rubilar– y están construyendo su planta de producción en el Parque Industrial Pesquero de Puerto Madryn. De Arbacia forman parte dos inversores privados y los equipos de investigación liderados por Rubilar y Pitta, mediante la concreción de un convenio de innovación y desarrollo del CONICET.

En diálogo con TSS, Rubilar explicó: “La Secretaría creó el ámbito adecuado para hacer una conjunción entre lo público y lo privado. Nos puso a disposición personal y, mientras algunos se encargaron de hacer los estudios de mercado, otros nos ordenaron el trabajo y fueron siempre los interlocutores entre nosotros y los privados”. En el proyecto final, la provincia de Chubut no aparece ya que su objetivo es generar los proyectos productivos y, en última instancia, generar trabajo local.

La planta industrial está en construcción y esperan finalizar la obra a mediados de año. Los investigadores firmaron  un convenio por tres años durante los que desarrollarán los métodos para la extracción –de los huevos de los erizos– y la conservación de los metabolitos para su posterior comercialización, un proceso del que por ahora dicen no poder revelar más información.

Rubilar está buscando desde hace años una aplicación de sus investigaciones sobre estos animales marinos también conocidos como equinoideos, especialmente sobre la variante Arbacia dufresnii, autóctona del Mar Argentino.

 

El equipo de investigación liderado por Rubilar tiene becarios involucrados que completarán su formación en la planta. Los objetivos principales son profundizar la investigación, validar los resultados y patentar el procedimiento. “Yo no tengo interés en trasformarme en empresaria”, dijo Rubilar. Y agregó: “Creo que los empresarios tienen que ocupar ese lugar y los científicos tenemos que ser los asesores técnicos. Quiero que mi rol sea científico, hace diez años que estoy investigando y está bueno que los frutos de la investigación se puedan empezar a tranferir”.

En el criadero, que funcionará adentro de un galpón industrial del Parque Industrial Pesquero, se utilizará agua de mar que será tratada para mejorar su calidad y evitar enfermedades. Posteriormente será reutilizada para evitar contaminar el medioambiente.

El principal mercado de esta empresa será el de exportación, ya que al ser parte de una empresa pesquera tienen muy aceitado el circuito comercial. “Fue fundamental la existencia del ecosistema de transferencia de tecnología que se creó en Chubut. Aunque quizás le moleste a las autoridades del CONICET, la verdad es que no fue su apoyo el que logró esto, sino que fue el apoyo provincial el que lo permitió. Vale la pena remarcarlo porque cuando el Estado cumple su rol las cosas son posibles”, aseguró Rubilar.

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