viernes, 18 de octubre de 2019
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Se lanzó con éxito la misión científica Lisa Pathfinder

Un día más tarde de lo previsto, la misión científica LISA Pathfinder fue lanzada con éxito desde el centro espacial que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene en Kurú, en la Guayana francesa.

En la madrugada,  el cohete Vega despegaba con la nave, de casi 2000 kilos de peso y con forma de tambor de tres metros de diámetro y dos de altura, que probará las tecnologías necesarias para observar un fenómeno predicho por Einstein: las ondas gravitatorias. Estas sacudidas en el espacio tiempo se originan en fenómenos muy poderosos, como dos agujeros orbitando uno en torno al otro, sin embargo, como las ondulaciones en el agua, se van atenuando con la distancia. Cuando el eco de esos fenómenos llega hasta las inmediaciones de nuestro planeta, son casi imperceptibles y sobre la superficie terrestre quedan enterradas en una gran cantidad de señales de todo tipo. Algunos experimentos, como LIGO en EEUU o EPTA en Europa, pueden estar a punto de capturar estas ondas por primera vez, pero aún así se tratará de una información limitada. En cualquier caso, según explica Fabio Fava director de la Oficina del Programa de Coordinación de la ESA, la información que se consiga con estos observatorios “será complementaria con la que logre LISA”.

“Ha salido todo perfecto”, aseguraba Carlos F, Sopuerta, investigador principal de LISA Pathfinder en el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC-CSIC), que desde las cuatro de la madrugada junto al resto de compañeros del equipo ha estado siguiendo la retransmisión del lanzamiento en directo que ha hecho la ESA. Después del despegue, siete minutos más tarde ha sido propulsado hacia una órbita baja. Y tras una segunda ignición la nave se ha separado del módulo propulsor y ha establecido contacto con éxito con el centro de operaciones de la ESA en Darmstadt, en Alemania.

LISA Pathfinder ahora se encuentra en una órbita elíptica alrededor de la Tierra y realizará una serie de maniobras para emprender el viaje hacia un punto en la galaxia que los astrónomos conocen como punto de Lagrange 1 o L1, al que llegará en aproximadamente ocho semanas. Este punto se encuentra a un millón y medio de kilómetros en dirección al Sol.  Allí, comenzará a escudriñar el Universo. En este punto, la atracción gravitatoria del Sol y de la Tierra se compensan, está lejos de interferencias electromagnéticas, por lo que la misión podrá intentar percibir solo las perturbaciones gravitatorias del espacio-tiempo.

Según informó el Instituto de Estudios Espaciales (IEEC-CSIC) en una nota de prensa enviada tras el lanzamiento, está previsto que ocupe su órbita definitiva a mediados de febrero y que los experimentos científicos comiencen en marzo y se alarguen al menos seis meses.

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