miércoles, 22 de noviembre de 2017
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Sacar los frenos

Antoni Ribas es médico oncólogo y se desempeña en la frontera del conocimiento del cáncer probando nuevas drogas en pacientes. Su área de trabajo es la inmunoterapia, una forma de tratamiento de los tumores que actualmente se considera “revolucionaria”. Estuvo en Buenos Aires participando de un Simposio Internacional realizado en Exactas UBA y allí conversó con NEXciencia.

 

Por Gabriel Stekolschik

 

(Nexciencia) Se formó como médico oncólogo y defendió su tesis doctoral en la Universidad de Barcelona pero, desde hace poco más de veinte años, trabaja en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos, donde es profesor de Medicina, Cirugía y Farmacología; y Director del Programa de Inmunología de Tumores en el Jonsson Comprehensive Cancer Center de la UCLA.

Ribas, durante su exposición en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Foto: Exactas-Comunicación.

 

Desde allí, conduce los estudios de investigación clínica en pacientes con cáncer -particularmente melanoma, una forma muy agresiva del cáncer de piel- que han posibilitado la aprobación por parte de la FDA (la Administración Federal de Medicamentos de los Estados Unidos) de varios medicamentos que hoy se usan para tratar esa enfermedad.

Estamos hablando de Antoni Ribas, cuyo trabajo se centra en las inmunoterapias, es decir, en los tratamientos dirigidos a que el sistema inmunológico del propio paciente luche contra el cáncer que lo afecta.

Ribas estuvo en Buenos Aires invitado como expositor en el Simposio Internacional “Inmunoterapia: La revolución en el tratamiento del cáncer”, efectuado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (Exactas UBA). Allí se le entregó el título de “Doctor honoris causa de la Universidad de Buenos Aires” y, tras su exposición, conversó con NEXciencia.

“Hemos conseguido entender lo suficiente el sistema inmune y cómo éste puede atacar el cáncer como para desarrollar tratamientos que ahora están beneficiando a pacientes”, afirma Ribas. Foto: Exactas-Comunicación.

 

-A usted se lo considera pionero en el uso de fármacos de inmunoterapia contra el cáncer. ¿A qué lo atribuye?

Es una cosa que he estado haciendo desde hace años. O sea, la idea de usar el sistema inmune para atacar el cáncer es una idea vieja. Pero, durante muchos años, cien años, era una idea, no era una realidad. Recientemente, se ha vuelto una realidad, porque hemos conseguido entender lo suficiente el sistema inmune y cómo éste puede atacar el cáncer como para desarrollar tratamientos que ahora están beneficiando a pacientes. Mi parte es desarrollar eso. Llevar esos tratamientos a los pacientes. Y después, ver si los pacientes responden o no. Y si no responden, intentar entender por qué pasa eso, qué faltaba, y pensar qué hacer para mejorar los tratamientos.

-En el año 2013, la inmunoterapia contra el cáncer fue elegida como el avance científico del año por la revista Science. Desde entonces, cuando se habla de estas terapias se las adjetiva como “promisorias”. ¿Cree que se están cumpliendo esas expectativas?

Desde entonces se han aprobado usos de la inmunoterapia del cáncer en… creo que unos diez cánceres. En melanoma, pulmón, esófago, vejiga, Hodgkin… Tanto para tratamientos en estado avanzado de la enfermedad como para la prevención de recidivas. Estos tratamientos no eran ni siquiera una opción y ahora son realidades en pacientes. Con lo cual, la publicación de Science del 2013 era un anticipo de lo que iba a venir. Ya era obvio, con los resultados que se tenían entonces, que esto iba a ser el cambio más importante en el tratamiento del cáncer de los últimos veinte años.

-¿Cree que las inmunoterapias van a poder funcionar para todos los tipos de cáncer?

No. Funcionan en un subgrupo de pacientes y las indicaciones que hay son siempre para un subgrupo de pacientes. Pero estamos en la primera generación. O puede que no, que sea la quinta o la sexta. Pero es la primera generación en la que realmente funciona de forma efectiva. Las siguientes generaciones serán combinaciones que irán aumentando el beneficio. Aun no hemos llegado al momento en el que vamos a decir “esto es la respuesta del cáncer”. Esto es el primer paso importante para utilizar el sistema que nos protege de bacterias y virus para tratar el cáncer. Con lo cual, necesitamos aprender más, porque en los pacientes que no funciona tiene que haber una razón. No es por casualidad, es porque algo falta. Y les tenemos que dar lo que falta. Y vamos a entender eso que falta.

-¿Qué lugar ocupa hoy la inmunoterapia en relación con las quimioterapias convencionales, la radioterapia y la cirugía?

La quimioterapia y la radioterapia son los tratamientos que más benefician a los pacientes. La inmunoterapia no es un tratamiento para todo el mundo porque solo funciona en un subgrupo de pacientes. Los avances en quimioterapia y radioterapia han ayudado a muchos más pacientes que los avances que la inmunoterapia trae actualmente. Pero la diferencia es que los pacientes que responden a la inmunoterapia suelen tener una respuesta duradera, que puede llegar a años. Y eso puede ser en cánceres que están esparcidos por el cuerpo y que ya no respondían a la quimioterapia o a la radioterapia. Con lo cual estamos avanzando en el tratamiento, lo cual no quiere decir que va a sustituir todo.

-Se dice que el gran avance en las inmunoterapias contra el cáncer ocurrió a partir del descubrimiento de que no se trataba de estimular el sistema inmune sino de quitarle los frenos.

Si. Porque durante unos cuantos años la idea fue, como con las vacunas para enfermedades infecciosas, que si estimulamos el sistema inmune contra el cáncer tenía que funcionar. Y lo que no se sabía entonces es que cada vez que estimulamos el sistema inmune contra algo que se origina dentro del organismo, como el cáncer, el sistema inmune tiene frenos, controles negativos, que evitan que el sistema inmune ataque al propio organismo. A diferencia de lo que sucede cuando algo viene de afuera, como los virus o las bacterias. Entonces, tuvimos que sacar esos frenos para conseguir la respuesta antitumoral. Ahora ya estamos en el siguiente paso: le sacamos los frenos al sistema inmune y lo activamos.

-¿Primero se le suelta el freno al sistema inmune y después se lo estimula?

Hacemos las dos cosas a la vez. Hay un estudio en el que estamos haciendo las dos cosas a la vez y conseguimos mejores respuestas que si solo estimulamos el sistema inmune o si solo le sacamos los frenos.

Ribas recibió el título de “Doctor honoris causa” de la Universidad de Buenos Aires. Foto: Exactas-Comunicación.

 

-¿No tiene riesgos soltarle el freno al sistema inmune?

Tiene riesgos. Sí. Depende del freno. Hay unos frenos del sistema inmune que son muy globales y que, si los sacamos, el sistema inmune puede atacar los tejidos normales e inducir autoinmunidad. Pero hay frenos del sistema inmune que son más restringidos, con los cuales tenemos mejores respuestas con menos toxicidades. Pero siempre nos la jugamos. Porque estos frenos no están ahí para tratar el cáncer, están para protegernos de que nuestro sistema inmune no se vuelva contra nosotros mismos. Por lo cual, cada vez que los alteramos, tenemos que entender que hacemos algo que no tiene que ver con el proceso fisiológico.

-¿Qué le puede decir a las personas que actualmente están en tratamiento por un cáncer?

La mayoría de los pacientes van a ser tratados de la forma en que estaban siendo tratados, es decir, con los tratamientos estándares. La inmunoterapia es un nuevo pilar de tratamiento antitumoral y beneficia a un subgrupo de pacientes específico. A los pacientes que son de este subgrupo, estos tratamientos pueden darles mucho beneficio y revertir un proceso que, si no, se habría llevado al paciente. Pero aun siguen siendo indicaciones muy restrictivas, con fármacos caros y de difícil acceso. Pero todo este conocimiento nos está haciendo pensar que vamos a seguir progresando y mejorando mucho estos tratamientos.

-¿Cuál es para Ud. la relevancia de este simposio?

El hecho de que se realice en una facultad de ciencias básicas nos dice que la ciencia básica y el tratamiento de pacientes se están unificando. Los avances en el tratamiento de los pacientes se hacen porque aprendemos la ciencia básica mejor y la aplicamos a los pacientes.

-¿Cómo eligió la oncología?

Mi padre era oncólogo. Y durante la carrera pensé que este era el sitio donde teníamos que mejorar más. Si eligiera ahora, pensaría en enfermedades neurológicas. Ahí hay que mejorar mucho más también. Pero en cáncer vamos haciendo progresos y yo creo que en el futuro vamos a conseguir aun más. Es un tiempo en el que los conocimientos que se han generado en la ciencia básica de los últimos veinte o treinta años se están transformando en tratamientos. Es el mejor momento para poder estar en este campo.

-¿Fantaseó alguna vez con ganar el Nobel?

No. Yo hago tratamientos aplicados. Intentamos llevar a los pacientes los conocimientos de otros. Eso es intentar tratar pacientes. Mi objetivo es mejorar los tratamientos.

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