miércoles, 13 de diciembre de 2017
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Nuevo consorcio para trabajar en tumores asociados al SIDA

Investigadores del CONICET, de la Fundación Huésped y de la Universidad de Miami formaron un consorcio internacional, financiado por los Institutos de Salud (NIH) de Estados Unidos, para investigar esta temática.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), dependiente del NIH de los Estados Unidos anunció recientemente el otorgamiento de un programa de financiación al consorcio internacional formado por investigadores de Argentina y ese país para estudiar temas relacionados con cánceres humanos asociados al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

El consorcio está conformado por investigadores de una institución de Estados Unidos y cuatro de la Argentina. Estos nodos están en la Universidad de Miami, Estados Unidos, en el Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME, CONICET-FIBYME), en el Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), en la Universidad Nacional de La Plata y en la Fundación Huésped.

Cuando el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) infecta a una persona debilita su sistema inmune. Esto lo vuelve más vulnerable a diferentes infecciones y al desarrollo de tumores malignos asociados a distintos virus carcinogénicos.

“Este proyecto es una verdadera plataforma de colaboración internacional para investigación y formación de recursos humanos focalizada en el estudio de este tipo de tumores en la Argentina, a los cuales no se les ha puesto atención, que tienen alta prevalencia en individuos infectados y un gran impacto social”, explica Enrique Mesri, líder del nodo formado por el Centro de Investigación en SIDA y el Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, del cual también forma parte Julián Naipauer.

Un aspecto único de este consorcio es que el objetivo fundamental es la capacitación de una masa crítica de investigadores jóvenes. Mesri comenta que “además de los fondos para los trabajos, están contempladas tutorías con los diferentes profesionales senior, cursos y establecimiento de colaboraciones para que puedan comenzar sus propias investigaciones”.

 

La población de estudio

Las muestras que van a estudiar provienen de la Fundación Huésped y provienen de 300 individuos VIH positivos y VIH negativos en alto riesgo de infección por virus oncogénicos como el virus de papiloma humano (HPV) y el virus herpes humano tipo 8 (HHV-8), como es el caso de los hombres que tienen sexo con hombres y las mujeres transgénero.

“El proyecto busca estudiar, tanto desde el punto de vista biológico como médico y epidemiológico, dos virus oncogénicos, es decir que producen cáncer: el HPV y el virus herpes asociado al sarcoma de Kaposi (KSHV) o HHV-8 y los cánceres asociados, en particular el cáncer anal (asociado a HPV) y el sarcoma de Kaposi (asociado a KSHV)”, analiza Pedro Cahn, director de la Fundación.

Cahn comenta que el estudio se va a focalizar en dos poblaciones, “los hombres que tienen sexo con hombres y las mujeres transgénero, que son las poblaciones de Argentina con mayor riesgo de adquirir VIH/SIDA y las más afectadas por estas patologías”, dice.

En nuestro país, la población de hombres que tienen sexo con hombres tiene una incidencia de infección por VIH entre el 12 y 15 por ciento, mientras que esta cifra sube a 34 por ciento en mujeres transgénero. Según Cahn, estos grupos coinciden además con los que están en mayor riesgo de infección por los virus que se van a estudiar en este proyecto, que se asocian con el riesgo de desarrollar sarcoma de Kaposi y cánceres anogenitales.

El estudio comprende dos fuentes de muestras: ua cohorte de 300 individuos a riesgo para estudiar la dinámica de la infección por virus oncogénicos, y un repositorio de 450 muestras de tumores de personas con VIH provenientes de una red de hospitales públicos y privados de Buenos Aires, coordinados por la Fundación Huésped.

Para Gabriel Rabinovich, investigador superior del CONICET y miembro del nodo IBYME, el consorcio busca responder – desde un abordaje interdisciplinario – una problemática que tienen implicancias a nivel clínico, biológico y social.

“En el plano clínico, se buscarán nuevos blancos terapéuticos y biomarcadores en aquellos pacientes que tienen tumores asociados al SIDA; y en el biológico se van a generar bancos de datos y material biológico asociado a estos tumores lo cual permitirá obtener información clave para su tratamiento. Pero también estamos hablando de grupos muy vulnerables socialmente y es un gran desafío aportar soluciones para ellos. Además es un gran honor formar parte de este equipo y un gran desafío aportar desde la inmuno-oncología al tratamiento de estos pacientes”, afirma.

 

Trabajo colaborativo

Una de las grandes fortalezas de este consorcio internacional radica en los conocimientos específicos de cada grupo, que como un gran rompecabezas contribuyen a un todo que supera las partes.

En el Centro de Investigaciones Inmunológicas Básicas y Aplicadas (CINIBA) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el equipo conducido por Martín Abba, investigador independiente, y del que son parte Ezequiel Lacunza, investigador adjunto, y María Virginia Ponzinibbio, profesional adjunta, va a trabajar en bioinformática aplicada a oncogenómica, es decir en la identificación de mutaciones y cambios en la expresión de genes en estos tumores.

“Todas las muestras que requieran análisis genómico serán inicialmente procesadas en La Plata, y luego serán secuenciadas en la Universidad de Miami. Posteriormente los datos serán almacenados y completamente analizados en nuestra institución, lo cual permite una interacción directa con cada uno de los investigadores que forman parte del proyecto”, explica Abba.

De esta forma se podrá determinar, en cada uno de los tumores y modelos experimentales, qué mutaciones tiene, cómo cambia la expresión de sus genes y, de esta forma, “se van a poder identificar nuevos potenciales marcadores biológicos que indiquen cómo progresa la enfermedad, e identificar nuevos blancos terapéuticos”, agrega.

Desde el IFIBYNE, Omar Coso, investigador independiente del CONICET, y Ana Raimondi, investigadora adjunta, van a estudiar justamente qué genes se expresan en estos tumores bajo diferentes condiciones y esto permitirá conocer cómo funcionan los circuitos de comunicación intercelulares.

“Estos circuitos están desregulados en patologías como el cáncer. Nosotros en el marco de este proyecto estudiamos cómo están alterados circuitos en células que expresan genes vinculados a cánceres virales, los cuales se ven favorecidos en condiciones de inmunosupresión como el caso de los afectados por SIDA”, comenta Coso.

El nodo del IBYME está conformado por Gabriel Rabinovich, investigador superior, y Diego Croci y Juan Pablo Cerliani, investigadores adjuntos. “Nuestros objetivos son estudiar cómo los virus evaden el sistema inmune para formar tumores en estos pacientes; y evaluar el rol de las galectinas – blancos terapéuticos que estudiamos en el laboratorio – para potenciales tratamientos”, indica Cerliani.

Desde hace más de 25 años la Fundación Huésped trabaja en investigación clínica y en el desarrollo de proyectos y estudios sobre VIH. En el marco de este consorcio, va a participar como centro de investigación y como nexo entre los hospitales oncológicos y las instituciones de investigación básica. Forman parte de este nodo Pedro Cahn, Valeria Fink y Omar Sued, director científico de la Fundación.

“Queremos también organizar un repositorio de muestras que permita realizar estudios que ayuden a entender mejor la biología de estos virus y tumores, con el objetivo de proveer información para posibles nuevas terapias”, explica Cahn.

Este proyecto establece una colaboración interdisciplinaria entre grupos que son referentes en sus disciplinas, y permitirá abordar una temática sanitaria prevalente en un sector vulnerable de la población.

“La mayor fortaleza de este proyecto es que integra distintos grupos con trayectorias diferentes, tanto en aspectos moleculares de la infección por VIH y en los distintos tipos de cánceres asociados a SIDA, hasta aspectos más clínicos”, expresa Rabinovich. Y Abba concluye: “El trabajo conjunto es un diferencial enorme, y las muestras y los datos van a fluir de un laboratorio a otro”.

 

Programa de formación, una de las claves

“Este consorcio tiene tres patas”, afirma Cerliani, “la investigación molecular y clínica, la creación en Argentina de un repositorio de muestras de tumores asociados a infecciones virales, y la formación y apoyo a investigadores jóvenes”. Cerliani es uno de estos siete profesionales, junto a Ana Raimondi, Ezequiel Lacunza, Diego Croci, Julián Naipauer, María Virginia Ponzinibbio y Valeria Fink.

El proyecto contempla el apoyo a científicos que están en las primeras etapas de sus carreras y les permite crear una red de relaciones con universidades del exterior y establecer colaboraciones. Además, van a poder realizar capacitaciones en el Centro de Investigación en SIDA y el Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, y en los diferentes institutos de Argentina.

“Podrán intercambiar recursos entre los laboratorios locales y con los colaboradores extranjeros”, agrega Coso, y comenta: “Y esto, sumado a la creación de un repositorio de muestras de ADN, ARN, proteínas y tejidos de pacientes afectados permitirá extender los resultados al diseño de técnicas y procedimientos de prevención, diagnóstico y eventualmente al tratamiento de pacientes”.

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