domingo, 22 de septiembre de 2019
Un día como hoy

Nació en 1910 Jacques-Yves Cousteau, explorador que estudió el mar y sus formas de vida submarinas

Publicado el 11.06.19

Se recuerda a Cousteau por haber sido en 1943 y junto a Émile Gagnan el coinventor de los reguladores utilizados todavía actualmente en el buceo autónomo (tanto profesional como recreativo) con independencia de cables y tubos de suministro de aire desde la superficie. Otros

Jacques-Yves Cousteau también era un fotógrafo y cinematógrafo subacuático y fue el primero en popularizar las películas submarinas. Las películas y series documentales rodadas durante sus exploraciones a bordo de su buque, el Calypso, han sido emitidas por televisión durante años en todo el mundo, haciendo de Cousteau el más célebre de los divulgadores del mundo submarino. Fue, además, una de las primeras personas en defender el medio ambiente marino de la contaminación, apasionado por encontrar y describir todas las especies que habitan los mares del globo terráqueo.

En octubre de 1960 una gran cantidad de desperdicios radioactivos iban a ser descargados en el mar por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Cousteau organizó una campaña publicitaria con la cual ganó amplio apoyo popular de la gente de ese entonces. El tren que llevaba los desperdicios fue detenido por mujeres y niños sentados en las líneas del tren y fue enviado de vuelta a su lugar de origen. En noviembre de 1960, en Mónaco, una visita oficial del presidente francés Charles de Gaulle se convirtió en un debate sobre los sucesos de octubre de ese mismo año y sobre los experimentos nucleares en general. El embajador francés ya le había sugerido al Príncipe Raniero que evitara el tema, pero supuestamente el presidente le pidió a Cousteau, en una forma amigable, ser más comprensivo con las investigaciones nucleares, a lo cual Cousteau supuestamente le respondió: «No señor, son sus investigaciones las que deben ser más comprensivas con nosotros».

En 1973, junto con sus dos hijos, Jean-Michel Cousteau, Philippe Cousteau y Frederick Hyman, creó la Sociedad Cousteau para la protección de la vida oceánica, que llegó a tener más de 300.000 miembros.

A Cousteau le gustaba definirse como un «técnico oceanográfico». Era en realidad un sofisticado director y amante de la naturaleza. Su trabajo le ha permitido a mucha gente explorar los recursos del «continente azul». Su trabajo también creó una nueva forma de comunicación científica, criticada en su momento por algunos científicos. El así llamado «divulgacionismo», una forma simple de compartir conceptos científicos fue luego empleado en otras disciplinas y llegó a ser una de las características más importantes de la televisión moderna.

En 1975, el cantante de country-folk John Denver compuso la canción Calypso como un tributo a Cousteau y a su barco de investigación homónimo. La canción alcanzó la posición número uno del Billboard.

El 25 de junio de 1997 Jacques-Yves Cousteau falleció a los 87 años. Su funeral, al que acudieron miles de personas, fue celebrado en la catedral de Notre-Dame en París. Sus cenizas fueron trasladadas al mausoleo familiar en Saint-André-de-Cubzac, su ciudad natal. La Sociedad Cousteau y su homólogo francés el Equipo Cousteau, los cuales fueron fundados por él, siguen activos en la actualidad.

Dentro del legado que Cousteau dejó al mundo se cuentan:

Develó la vida submarina a través de más de 115 documentales de televisión y películas (L’Odyssée sous-marine du Commandant Cousteau para la televisión o El mundo del silencio para el cine, entre otros).

Aportó al conocimiento de las especies marinas, su clasificación y comportamiento

Descubrió nuevas especies marinas

Fue el coinventor de la escafandra autónoma moderna junto al ingeniero Émile Gagnan

Adaptó las cámaras fotográficas al medio acuático

Fue un imaginativo y genial divulgador de la ciencia

Contribuyó a la medicina submarina

Fue un gran defensor y custodio del medio ambiente

Participó en el diseño de la turbovela, una tecnología que permite que un barco se desplace por medio de la energía eólica

Luchó por que la Antártida fuera consagrada a la paz y la ciencia, hoy mandato del Tratado Internacional y su Protocolo de Madrid

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