martes, 23 de octubre de 2018
Un día como hoy

Nació en 1854 Florentino Ameghino, científico argentino. Autodidacta, naturalista, climatólogo, paleontólogo, zoólogo, geólogo y antropólogo

Publicado el 18.09.18

Para sus trabajos científicos siempre contó con el apoyo de su hermano menor Carlos, y para su financiamiento sólo los exiguos fondos obtenidos de su librería situada en la ciudad de La Plata. Fue también maestro de escuela y llegó a ser director del Colegio Municipal de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires. Fue profesor de zoología en la Universidad de Córdoba.

En 1886 Francisco P. Moreno lo nombró vicedirector y secretario del Museo de La Plata, asignándole la sección de Paleontología, que Ameghino enriqueció con su propia colección (que vendió al estado provincial). Pero fue poco el tiempo en que estos dos científicos trabajaron juntos. Finalmente fue director del Museo Nacional de Buenos Aires.

Como autodidacta, estudió los terrenos de la Pampa, coleccionando numerosos fósiles, en los que se basó para hacer numerosas investigaciones de geología y paleontología. También investigó el hombre cuaternario en el yacimiento arqueoloógico de Chelles. Para explorar el territorio patagónico, costeó una expedición a cargo de su hermano Carlos, para lo cual estableció una librería, que atendió personalmente, en La Plata. Paralelamente a sus tareas científicas, fue masón, iniciado en la Logia Luján y posteriormente trabajó en la Logia Lumen 200 de la localidad bonaerense de Moreno. Falleció en La Plata, a la edad de 57 años, el 6 de agosto de 1911, enfermo de diabetes y también por resistirse a una intervención quirúrgica. Sus restos se ubican en el Cementerio de La Plata.

Florentino Ameghino realizó una obra científica y literaria que se describe como monumental y que es un claro exponente cultural que llevó a cabo la Generación del Ochenta en Argentina. La antigüedad del hombre en el Plata y Los mamíferos fósiles en la América Meridional, que se tradujo más tarde al francés, fueron publicadas en 1878. En 1884 editó Filogenia, una obra teórica en la que desarrolló su concepción evolucionista, de neto corte lamarckiano, y propició, con intuición precursora, la fundación de una taxonomía zoológica de fundamentos matemáticos. Poco después tuvo Cátedra de Zoología de la Universidad de Córdoba. Fue integrado a la Academia Nacional de Ciencias con sede en dicha ciudad. Un año después presentó en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias su obra magna, compuesta por 1028 páginas y un atlas: Contribución al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina. Esta inmensa obra de 1889 le valió la medalla de bronce en la Exposición Universal de París. También aportó Filogenia, principios de clasificación transformista basados sobre leyes naturales y proporciones matemáticas, que lo ubicó entre las pocas figuras mundiales del enfoque paleontológico del evolucionismo en la biología. En palabras de su amigo Domingo Faustino Sarmiento, Ameghino era entonces,

… un paisano de Mercedes que aquí nadie conoce, pero que es admirado por los sabios del mundo entero.

A fines del siglo XIX cuando el sistema de lagunas Encadenadas comenzó a secarse, Ameghino y otros estudiosos de la época habían advertido sobre la necesidad de resolver el problema de las grandes sequías mediante una sistema de canalizaciones que permitiese retener en la región volúmenes de agua excedentes en los períodos ricos.

Cerró esta etapa de su vida en 1906 con Formaciones sedimentarias del Cretáceo Superior y del Terciario de Patagonia, una obra de síntesis que no se limita a las descripciones, sino que planteó hipótesis sobre la evolución de los diversos mamíferos y analizó las distintas capas de la corteza terrestre y sus posibles edades. Finalmente, entre 1907 y 1911, volvió Ameghino a su primitiva dedicación: el hombre fósil, las descripciones de los primeros habitantes, sus industrias y culturas.

Impresiona el volumen que alcanzaron sus publicaciones en los 57 años que vivió. En una recopilación, publicada como Obras Completas, se cuentan 24 volúmenes de entre 700 y 800 páginas cada uno, que contienen clasificaciones, estudios, comparaciones y descripciones de más de 9000 animales extinguidos, muchos de ellos descubiertos por él. Tal importante era este catálogo en relación con la cantidad total de mamíferos extinguidos conocidos en el mundo entero, que científicos de América y Europa viajaban a la Argentina a conocer la colección de Ameghino, escépticos y curiosos, para rendirse por fin, ante la evidencia de la verdad y el genio del naturalista.

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