miércoles, 13 de diciembre de 2017
Medioambiente

Montañas de fuego

La Cordillera de los Andes es una de las cadenas volcánicas más importantes de la Tierra. Entre sus picos hay más de 200 volcanes activos. Investigadores dirigidos por Mariano Agusto se encargan de analizar las señales que dan habitualmente y tratan de detectar cuándo se están alejando de sus patrones usuales, lo que podría ser un indicador de próximas erupciones.

Por Patricia Olivella

 

(Nexciencia) Hay fenómenos naturales que ponen en riesgo a poblaciones. Tormentas, sequías, terremotos, erupciones volcánicas. En estos casos es tan importante investigar sus causas como paliar sus daños y, mejor aún, de ser posible, predecirlos. Entre los riesgos naturales que entrañan más peligro están los asociados a la actividad volcánica y sísmica.

A eso se dedica el grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos dirigido por Mariano Agusto, que busca estudiar el comportamiento de volcanes y determinar los fenómenos que preceden a una erupción para poder anticiparla.

“Estudiamos volcanes que, de acuerdo con la definición, son considerados activos. Un volcán activo no es aquel que se encuentra en erupción sino todo volcán que haya tenido erupción dentro de los últimos 10.000 años y que puede volver a entrar en actividad eruptiva en cualquier momento”, aclara Agusto. A lo largo de la cordillera argentino-chilena hay más de 200 volcanes activos; algunos de ellos han tenido erupciones durante lo que se llama “tiempos históricos”, es decir que tienen registro humano. Los investigadores estudian los volcanes Copahue, Planchón-Peteroa, Domuyo, Tromen, y Callaqui, e incluso en el volcán isla Decepción en la Antártida.

“Nuestra idea es trabajar con volcanes que hacen erupción, viendo las señales que dan habitualmente. De esta manera, se establece un patrón de comportamiento para tratar de identificar cuándo esas señales se apartan de ese patrón, lo que indicaría que se acerca un episodio eruptivo”, explica el investigador.

Muestreo de gases en el volcán Copahue. Foto: Grupo GESVA.

 

 

Sin embargo, el trabajo del grupo no consiste en monitoreo. Un monitoreo implica tener datos de manera continua y en tiempo real; por eso de ese trabajo se ocupan los observatorios. “Nosotros, como grupo de investigación, lo que hacemos es ir periódicamente a los volcanes y tomar muestras, analizarlas, tomar datos con instrumentos, analizarlos y de esa manera, primero caracterizar los volcanes”, dice el geólogo. “Tratamos de identificar cuáles son las características de ese volcán y ver de qué manera funciona. Simultáneamente, se va estableciendo una línea de base, que determina ese patrón de comportamiento que nos permite identificar cuándo hay variaciones significativas respecto del comportamiento habitual y podría estar avecinándose un proceso eruptivo”, agrega.

En algunos casos, los investigadores también estudian volcanes en el mismo momento en el que se están desarrollando procesos eruptivos lo que les permite comprender las características del proceso y cómo el sistema va sufriendo modificaciones durante ese período.

Sin embargo, la especialidad del grupo es la geoquímica, es decir que, sobre la base de la geología y de la química, estudian la composición y dinámica de los compuestos químicos involucrados en los sistemas volcánicos. “Trabajamos con geoquímica de fluidos volcánicos. Hacemos lo que se llama muestreo directo; vamos adentro de los volcanes y tomamos muestras de los gases de las fumarolas y también de las aguas termales asociadas. Las muestras se analizan y, de esa manera, hacemos determinaciones que van desde las características de la cámara magmática en profundidad, hasta el sistema hidrotermal que controla las características de las manifestaciones superficiales de estos volcanes. Con estos muestreos periódicos vamos viendo cómo esos gases se modifican con el tiempo”, explica Agusto. También existen otros gases que se emiten en forma difusa e invisible desde el suelo de los alrededores de los volcanes y sus mediciones también son singularmente importantes porque permiten estimar la energía involucrada en los reservorios geotérmicos asociados a sistemas volcánicos activos, lo que en muchos casos resulta de interés económico y estratégico para la región.

Otra de las líneas de investigación se dedica a la deformación volcánica. Este trabajo se realiza mediante imágenes satelitales de los volcanes, que se superponen entre sí para observar la deformación que se está produciendo. “A esa deformación que se identifique, si la hubiera, se le hace lo que se llama un modelado inverso para tratar de ver qué es lo que está sucediendo abajo, es decir, las características de la fuente en profundidad que genera esa deformación en superficie”, aclara el investigador.

Otros miembros del grupo han desarrollado su formación en sismología volcánica, tal vez la disciplina de mayor relevancia para el monitoreo volcánico; otros analizan las rocas que se emiten desde el volcán, mientras que otros se dedican a la geología estructural para entender cómo responden y cómo dan lugar a las formas que vemos actualmente. También el grupo cuenta con investigadores que estudian especialmente las aguas de los ríos asociados a volcanes para ver cómo la presencia de un volcán activo emitiendo permanentemente, puede afectar las aguas del entorno de ese ambiente.

Para realizar su trabajo de campo, en muchas oportunidades, los investigadores ingresan en el cráter para tomar muestras de material. “Hay cráteres que permiten ingresar y otros que no porque la misma geomorfología hace difícil el ingreso o porque no es conveniente hacerlo si el volcán está con emisiones o indicios de inminente actividad. En esos casos tomamos muestras en las zonas aledañas al cráter”, relata Agusto.

 

Grupo de Estudio y Seguimiento de Volcanes Activos

(GESVA – Departamento de Geología)

(De izq. a der.) Sentados: Cintia Bengoa, Mariano Agusto, María Clara Lamberti. De pie: Nicolás Vigide, María Laura Vélez y Victoria Nogués.

 

Oficina 9, 1er. piso (entrepiso), Pabellón II. Teléfono: 4576-3400, interno 225

http://cor.to/GESVA

Director: Mariano Agusto
Investigadores: María Laura Velez, Cintia Bengoa
Tesistas de doctorado: María Clara Lamberti, Nicolás Vigide, Joaquín Llano
Tesistas de grado: Victoria Nogués, Juliana Szentiványi, Pablo Forino, María Alejandra Arboleya, Fernando Leturia.

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