martes, 11 de diciembre de 2018
Medioambiente

Más glifosato, menos cangrejos

El glifosato, tanto en su formulación comercial como el principio activo puro, reduce la capacidad reproductiva de los cangrejos expuestos en forma crónica a los niveles de este herbicida que hoy se registran en el ambiente. Ello surge de un estudio realizado en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Por Susana Gallardo

 

(Nexciencia) Desde las esferas oficiales muchas veces se ha defendido al glifosato como inocuo, incluso se ha sostenido que “se desactiva cuando toca el suelo”. Sin embargo, esas afirmaciones van a contramano de lo afirmado por la Organización Mundial de la Salud, que en 2015 declaró a este herbicida como potencialmente cancerígeno para los seres humanos.

Lo cierto es que se han multiplicado los estudios acerca de los daños que genera el herbicida sobre distintas especies y ecosistemas; y lo que está quedando claro es que no es lo mismo que un individuo tome contacto una sola vez con este agrotóxico, a que esté expuesto en forma crónica.

Nuevos experimentos, realizados en los cangrejos que habitan en la Bahía de Samborombón, evidencian que el glifosato afecta el aparato reproductor de las hembras. Foto: Exactas Comunicación.

 

 

Nuevos experimentos, realizados en los cangrejos que habitan en la Bahía de Samborombón, evidencian que el glifosato afecta el aparato reproductor de las hembras, incidiendo en el tamaño del ovario y en la producción de los oocitos que finalmente serán desovados.

Los plaguicidas, incluyendo al glifosato, llegan a la costa de Samborombón transportados por canales y arroyos, y principalmente por el Río Salado, que atraviesa los campos de cultivo de la provincia de Buenos Aires.

“Se sabe que el glifosato produce daños a largo plazo”, afirma Rodríguez. Foto: Diana Martinez Llaser.

“Evaluamos el efecto del glifosato como principio activo puro y también en la formulación comercial del Roundup Ultramax® sobre el crecimiento ovárico de cangrejos del estuario del Río de la Plata”, afirma Enrique Rodríguez, profesor en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del CONICET.

Los experimentos consistieron en exponer a distintas concentraciones del herbicida a un grupo de hembras de la especie Neohelice granulatadurante los tres meses del invierno. En ese período, se produce el crecimiento del ovario de estos invertebrados, previo a la puesta de huevos.

“Se sabe que el glifosato no produce efectos agudos importantes, es decir, que sus efectos no se manifiestan a corto plazo, y esto se usa como justificación para aplicarlo en forma indiscriminada. Pero los daños comienzan a aparecer a largo plazo”, explica Rodríguez.

Lo cierto es que, para estos cangrejos, tres meses es un período largo en relación con el ciclo de vida. Sería como exponer a los humanos durante algunos años. Por ello, los investigadores evaluaron el crecimiento del ovario y determinaron cómo el glifosato, en una exposición crónica, puede afectar la reproducción de esta especie.

Antes de la puesta de huevos y del nacimiento de las larvas, las hembras de los crustáceos atraviesan una etapa conocida como prerreproductiva, en la cual se produce el crecimiento de los ovarios. En esta etapa en que los oocitos maduran, éstos van acumulando grandes cantidades de reservas, lo que se conoce como vitelo, que es un conjunto de lipoproteínas que son sintetizadas, en parte, por los mismos oocitos. Ese proceso se encuentra regulado por una variedad de hormonas, algunas de las cuales son producidas por el sistema nervioso central (neurohormonas). Otras son secretadas por células endócrinas específicas, que se localizan en diferentes tejidos, incluyendo a los ovarios.

 

Estrés y reservas energéticas

Luego de los tres meses de exposición al glifosato, tanto al principio activo como a la formulación comercial, los investigadores observaron que una proporción significativa de oocitos se habían reabsorbido. Ello significa que las células en reabsorción tenían, en relación con el grupo control (que no había sido expuesto al glifosato) una proporción muy baja de vitelogenina, que es la proteína precursora de la formación del huevo.

¿Qué significa que los oocitos se reabsorban? En condiciones normales los oocitos sintetizan una sustancia de reserva: el vitelo. Al principio, esa sustancia se produce en el mismo oocito, pero a medida que avanza el crecimiento del ovario, ese vitelo es importado desde otros órganos que lo producen. En esa fase, se produce un aumento muy grande del volumen y un acopio muy grande de ese vitelo dentro del oocito.

Pero, cuando el organismo se ve afectado por un estresante como el glifosato, necesita utilizar energía para el proceso de detoxificación, de modo de poder reparar el daño en los tejidos que produjo el herbicida. Para ello necesita una cantidad extra de energía, y habitualmente la sacan de depósitos internos. “Cuando esos depósitos internos normales se agotan, el animal hace uso de otra fuente de energía, como el vitelo que está dentro de los oocitos”, explica Rodríguez.

Una vez que los oocitos se reabsorben, la célula degenera, y el animal pierde potencialidad reproductiva. La reabsorción se da en situación normal, pero en muy baja tasa. “Frente a la presencia de glifosato, la tasa de reabsorción alcanzó hasta un 40%”, confirma el investigador.

Lo observado en los cangrejos frente a la presencia de glifosato puede darse también en otras especies de crustáceos que habitan en ambientes pasibles de ser contaminados. Entre estas especies se encuentran langostinos, langostas de agua dulce y camarones, todas especies de importancia ecológica y económica.

 

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