domingo, 22 de septiembre de 2019
Novedades

“Las noticias científicas elaboradas por periodistas tienen mucha más difusión que las que solo se replican”

Lo dijo la periodista Natalia Caballero, que junto a las investigadoras María Eugenia Varela y Mónica Grosso debatieran sobre comunicación de la ciencia en San Juan.

San Juan fue la sede de la primera Jornada de Periodismo Científico de 2019. En el Auditorio del Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson de dicha provincia, las científicas del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) María Eugenia Varela y Mónica Grosso, del Instituto de Ciencias Astronómicas, de la Tierra y del Espacio (ICATE, CONICET-UNSJ), y la periodista del diario Tiempo de San Juan Natalia Caballero, se encontraron para debatir sobre cómo se comunican las noticias científicas en los medios sanjuaninos.

Para comenzar, cada una hizo un breve repaso de cómo comenzaron sus carreras. María Eugenia Varela, doctora en Ciencias Geológicas e investigadora y directora del ICATE, comentó: “En el colegio me llevaron a la universidad a ver minerales, y yo en vez de ir asustada fui encantada. Entonces, de ahí en más, seguí la carrera y después, por azar, encontré lo de los meteoritos: haciendo una estadía en el exterior, mi mentor en ese momento me dejó un meteorito entre las muestras que yo tenía para estudiar en el microscopio. Sin decirme nada. A los dos días lo examiné y me encantó, quedé fascinada. De ahí en más no estudié más las rocas terrestres, sino que me dediqué a la cosmoquímica. Es como que me atrapó la roca, independientemente de lo que yo quería”.

Luego, Mónica Grosso, doctora en Astronomía, miembro de la Carrera del Personal de Apoyo (CPA) y divulgadora científica del ICATE, relató que “cuando era chica quería ser astronauta, al crecer me di cuenta que lo que en realidad me gustaba era mirar qué había más allá del cielo, o sea la astronomía. Fui a un colegio de San Juan donde tenía la materia cosmografía, pero cuando la cursé yo ya conocía casi todos los temas. Porque un tío me había regalado varios libros de astronomía general. Por eso, en esa materia fui la mejor alumna. Desgraciadamente, al optar por una carrera universitaria no existía Astronomía en San Juan, y las condiciones económicas no eran las más favorables para ir a La Plata o Córdoba, así que estudié Física, que era lo más cercano que encontré. Al rendir la última materia, me tomó final una doctora en física que trabajaba en el observatorio Felix Aguilar. Me ofreció trabajar con ella, ad honorem, y así empecé en el observatorio sin ser astrónoma. Y luego comencé a organizar ahí actividades de divulgación científica, para acercar a las personas al trabajo de los científicos. Más adelante hice unos coleccionables de Astronomía para el Diario Uno de Mendoza, trabajé en el Planetario de Buenos Aires, y otras actividades que hacemos actualmente como un Café Científico acá en San Juan”.

Por su parte, Natalia Caballero relató que al principio quiso estudiar Abogacía, pero como era muy curiosa terminó estudiando Periodismo. “Empecé en un canal de televisión, pero siempre quise entrar a la gráfica, porque lo que tenía claro era que me gustaba escribir”. Quería hacer no solo noticias políticas, que es a lo que se dedica actualmente, sino que “gracias a los dinosaurios, como nos pasa a los sanjuaninos en general, descubrí que el mundo de la ciencia era muy interesante para explorar y tenía el desafío de cómo comunicar esas noticias para un público no especializado. Así fue como me acerqué a escribir noticias de ciencia”. Caballero también subrayó que en San Juan, dedicarse a escribir sobre ciencia es “complicado” porque suelen ser notas que tienen poca repercusión. “¿Cómo hacer para que esa nota se transforme en algo leído, que los sanjuaninos sientan orgullo por lo que se hace acá? Me lo pregunté muchas veces. Eso es lo que intento hacer”.

 

 

De cómo construir noticias accesibles

Respecto de la poca difusión de las noticias científicas en la provincia, Caballero manifestó que se debe a dos cosas: “Por un lado, que los periodistas debemos establecer un nexo más estrecho con los científicos, y, por el otro, también hay algo práctico, que es cuánto podemos pactar entre periodistas y científicos para `bajar` el contenido a lo más entendible sin perder el rigor”.

María Eugenia Varela comentó que la experiencia de escribir un libro de divulgación científica (Meteoritos: restos rocosos del Sistema Solar primitivo, publicado en 2015 por Editorial Vazquez Mazzini, en el cual expuso cómo el estudio de meteoritos-rocas tan antiguas como el Sol- permiten comprender la química del Sistema Solar primitivo) le sirvió justamente para eso: para traducir del lenguaje científico al periodístico. “Yo me di cuenta que por ejemplo, cuando los geólogos hablamos de diferenciación, sabemos qué significa, pero la gente no. Yo les hacía leer los textos que escribía a gente relacionada con geología y me decían que estaba todo claro. Después, se lo daba a mi familia, y me decían `qué es esto`. Lo que encontré de fascinante en esa experiencia, fue que después pude llegar mucho más a la gente. Me enseñó a explicar cada palabra en términos más simples, sin salir de lo que es la precisión. Fue un ejercicio que me gustó muchísimo. También sirve ir a dar charlas a escuelas, porque los chicos te pueden preguntar cualquier cosa, y eso es muy lindo porque te entrena para explicar de manera sencilla”.

Mónica Grosso repasó su experiencia como organizadora de los cafés científicos. “En esa tarea me encontré que debía titular de manera llamativa las charlas, para amenizar la rigidez, hacerlos atractivos y que atraigan al público en general. El riesgo es perder el verdadero significado de lo científico. Pero, por ejemplo, en una charla que hicimos sobre planetas extrasolares con un doctor en Astronomía, pensamos que si le poníamos como título `planetas extrasolares` mucho no iba a llamar la atención. Y como en la charla estaba contemplado hablar sobre la habitabilidad de esos planetas, se nos ocurrió ponerle `¿podemos vivir en otros mundos?`, reemplazando la palabra mundo por planetas. Eso funcionó”.

Natalia Caballero apuntó, en tal sentido, que “en el proceso de construcción de las noticias, el título es clave. Es como `la primera piña`, por decirlo en términos simples. Si no te llama la atención, cuesta mucho que alguien te vaya a leer. Para hacer la nota científica, un secreto es tener mucha lectura previa del tema, toda la posible. Y convertirse en esos chicos que preguntan todo, al momento de hacer la nota. Yo pregunto todo lo que se me ocurre, lo que pienso que podría preguntar mi hermano, mi familia. La clave es intentar establecer un punto medio entre el científico y el periodista, que no se pierda rigurosidad pero que permita comunicar la noticia a  la mayor cantidad de la población”. Caballero subrayó la importancia de la figura del editor, que es quien finalmente decide qué se publica y qué no en un medio: “Hay que `venderle` las noticias porque no son las que más miden en cuanto a cantidad de lecturas. Revisando las estadísticas, es impresionante cómo cambia cuando uno transmite una noticia en la que hay consenso con el científico y uno encuentra cuál es el interés que va a impactar en la gente, de las noticias que transcribimos tal cual de otros medios o de agencias de noticias. Hay noticias de 19 mil lecturas, que es un gran promedio para San Juan, porque están bien tituladas, bien acompañadas de imágenes. Las otras noticias, con suerte llegan a cien lecturas. Por eso creo que en las noticias científicas es necesario establecer ese lazo con los investigadores y pensar cómo llegar a la gente de la mejor manera posible”.

 

 

De los sismos al eclipse

En otro tramo de la charla, se señaló que entre las temáticas de más de interés para los sanjuaninos, están los dinosaurios y los sismos y terremotos, que son una problemática habitual de la zona. “En las noticias de sismos, está bueno hablar con científicos ya que nos permite derribar mitos en los que la gente cree. A través de ese tipo de información después podemos profundizar en qué significan esos movimientos telúricos para la ciencia. La coyuntura puede ser una buena puerta de acceso para este tipo de noticias”.

Mónica Grosso indicó que en Astronomía, los temas más taquilleros o que obtienen mayor prensa son los consignados alrededor de asteroides. “Se prestan para noticias apocalípticas como `el fin del mundo` por impacto de asteroides, y otros títulos engañosos que le quitan veracidad a los hechos”.

Para María Eugenia Varela, cuando hay un ingreso de algún objeto en la Tierra, es una oportunidad para que la cosmoquímica aparezca en los medios, aunque también se presta para las fake news. “Muchas veces se quiere sembrar miedo, diciendo que los meteoritos son peligrosos. La catástrofe, no sé por qué, interesa más”.

También, las tres panelistas reflexionaron sobre cómo comunicar sobre el eclipse solar total que ocurrirá el 2 de julio y del que San Juan será protagonista, ya que en su extensión se verá de forma completa, como en ningún otro sitio del país. “Es una noticia que venimos comunicando en todo San Juan desde hace tiempo. Arrancamos contándole a la gente la cantidad de turismo que está generando, pero lo más interesante es que después se asentó la necesidad de explicar el fenómeno, y eso obliga a desglosarlo con la palabra de los científicos que trabajan en la provincia. Las plazas hoteleras fueron un `gancho` para contar más sobre el fenómeno natural, eso mismo se puede hacer con otros acontecimientos de la ciencia”, reflexionó Caballero.

“Lo único peligroso de eso, es que se tome al científico como una persona que tiene que saber en profundidad de todos los temas de su disciplina –indicó Grosso a continuación-. Los periodistas consultan a los científicos sobre cualquier tema de su ciencia sin tener en cuenta que no son especialistas de todo, pero más allá de eso, es interesante hablar en cuanto al eclipse los peligros que puede llegar a tener para la salud observar el fenómeno directamente con la vista. Hablar sobre la salud también es nuestra responsabilidad, y la del periodista científico también, porque su misión última es educar al ciudadano. Y si se acerca un conocimiento científico erróneo, por hacer accesible una temática, no lo estás haciendo bien”.

María Eugenia Varela manifestó que hay muchos sitios para corroborar información científica y fake news, como el sitio de la NASA o de los Institutos. “Los periodistas tienen que entrenarse para poder acceder a los lugares de ciencia, preguntarle al científico sin son lugares seguros, serios, y ahí se hace realmente la buena comunicación. El periodista científico puede llegar mucho más a la gente, y buscando en lugares seguros lo va a hacer bien. En el eclipse hay sitios que te permiten ver mapas interactivos que señalan a qué hora se va a ver cada cosa, y difundir eso servirá para que la gente de San Juan sepa adónde ir para tener el mejor espectáculo sin caer en el engaño”.

El debate se extendió por una hora y media, en la que se abarcaron otras temáticas como la precarización de la profesión periodística, que va en detrimento de la calidad de los contenidos. El público tuvo oportunidad de preguntar desde cómo debe relacionarse la prensa institucional con los medios, al rol de las empresas dentro de la comunicación de la investigación y la innovación, y también se conversó sobre cómo llegar a los editores para que se interesen en noticias sobre ciencia.

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