miércoles, 17 de julio de 2019
Medioambiente

Las actividades humanas y los cambios en la lluvia

La lluvia del verano en el sudeste de Sudamérica (SESA), región que engloba al este de nuestro país, sur de Brasil, Uruguay y este de Paraguay, ha experimentado a lo largo del siglo veinte y lo que va del veintiuno una tendencia positiva en su magnitud. Se ha especulado que este cambio se debe al calentamiento global, aunque sin pruebas concretas sobre la certeza de esta aseveración. En especial, los trabajos compilados en los informes del Panel Gubernamental de Cambio Climático (IPCC) concluyen que es probable que el calentamiento global esté impactando en la lluvia de diversas regiones del mundo pero no proporcionan mayores detalles. Sin embargo, recientemente, en un artículo publicado por investigadores del CIMADCAO, se han presentado evidencias que confirmarían esa influencia .

Dado que no es posible realizar experimentos para reproducir y alterar el clima en un laboratorio, la manera de abordar este tipo de investigaciones es utilizando modelos numéricos que representen el clima en una computadora. En este caso, se utilizaron simulaciones del clima para el período 1902-2005, realizadas de manera independiente con 14 modelos numéricos globales del experimento CMIP5. Mediante el experimento numérico H, que se realizó forzando el clima tanto con los factores naturales externos (emisiones volcánicas, cambios en la radiación solar, etc.) como los factores antropogénicos (aumento de los gases de efecto invernadero) observados en el período de estudio, se confirmó que los modelos eran capaces de representar la tendencia positiva en la lluvia de verano, aunque de magnitud más débil que lo observado.

 

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Cambios en la lluvia de verano entre 1902 y 2005 simulados por los modelos climáticos globales (Unidades mm/verano/década)

 

Pero ¿cómo ponderar separadamente la influencia de ambos factores sobre los cambios observados en la lluvia? Los modelos climáticos permiten realizar experimentos incluyendo cada uno de los factores en forma separada.  De esta manera, se pudo comprobar que, si en las simulaciones se incluyen solamente los forzantes naturales (experimento HNat), los cambios de la lluvia en el sudeste de Sudamérica son nulos. Mientras que, si las simulaciones se realizan forzando el clima sólo a través del aumento antropogénico de los gases de efecto invernadero (experimento HGHG), se obtiene un cambio positivo de la lluvia.

Si bien las incertidumbres asociadas con las diferencias existentes entre los modelos (barritas negras) y con la variabilidad interna del clima (barras rojas) son grandes, estos resultados permiten atribuir los cambios observados en la lluvia del este de nuestro país, al menos en parte, a la influencia antropogénica en el clima global.

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