martes, 22 de agosto de 2017
Editoriales

La columna de Paenza: 600 soldados, el general y la Teoría de Juegos

Por Adrián Paenza

En el libro Judgement under Uncertainty (Juicio ante la Incertidumbre) de Tversky y Kahneman aparece un problema que requiere tomar una decisión en una situación crítica. De hecho, los dos autores, ambos psicólogos, plantean una disyuntiva que, como se va a ver, depende de su presentación. En realidad, hay una rama de la matemática, conocida con el nombre de Teoría de Juegos, que analiza también este tipo de situaciones, aunque desde otro ángulo.

Aquí va el problema.

Suponga que Ud. es un general que lidera un grupo de 600 soldados. De pronto, su gente de inteligencia le advierte que están rodeados por un ejército que viene con la intención de matar a todos sus hombres.

Como el general había estudiado las condiciones del terreno antes de estacionarse en ese lugar, cuando recibe la información que le suministran sus espías, sabe que le quedan dos alternativas, o mejor dicho, dos caminos de escape:

a) Si toma el primer camino, salvará a 200 soldados.

b) Si toma el segundo camino, la probabilidad de salvar a los 600 es de 1/3, mientras que la probabilidad de que ninguno llegue a destino, es de 2/3.

¿Qué hacer? ¿Qué ruta tomar?

Aquí, una pausa. Lo invito a que piense qué haría en una situación semejante. ¿Qué camino elegiría usted? Una vez que haya releído el problema y haya tomado una decisión imaginaria, lea lo que sigue con lo que se sabe estadísticamente que haría la mayor parte de la gente.

Sigo. Se sabe que tres de cada cuatro personas, o sea un 75 por ciento, dice que tomaría el camino uno y el argumento que dan es que si optaran por el dos la probabilidad de que mueran todos es de 2/3.

Ahora bien. Hasta acá, todo es comprensible. Más allá de lo que hubiera decidido Ud. si lo pusieran en esa disyuntiva, esos son los datos que recolectaron los científicos.

Sin embargo, mire cómo las respuestas cambian dramáticamente cuando las opciones están presentadas de diferente forma. Supongamos que ahora se le plantearan estas dos alternativas de escape:

a) Si uno toma el primer camino, sabe que se mueren 400 de los 600 soldados.

b) Si uno toma el segundo camino, uno sabe que la probabilidad de que se salven todos es 1/3, mientras que la probabilidad de que se mueran todos, es de 2/3.

¿Qué ruta tomaría ahora?

Otra vez, vale la pena pensar qué es lo que haría uno y luego confrontar con las respuestas que ofrecerían nuestros semejantes. La mayor parte de la gente (cuatro sobre cinco, o sea un 80 por ciento), cuando le plantearon el problema de esta forma optaron por el segundo camino, y el argumento que daban es que elegir el camino uno, significa condenar a 400 soldados a una muerte segura, mientras que en cambio, si uno elige el segundo camino, al menos tiene 1/3 de posibilidades de que se salven todos.

Las dos preguntas plantean el mismo problema de distinta manera. Las diferentes respuestas obedecen solamente a la forma en la que está planteado el problema. Es decir, dependen de los términos en los que esté puesto, de si se coloca el énfasis en cuántas vidas se salvan o en cuántas personas van a morir seguro. En esencia el problema es el mismo y las alternativas también: sólo cambia el papel con el que viene envuelto. Todo un desafío para la psicología y la condición humana.

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