jueves, 18 de abril de 2019
Medioambiente

La Argentina también cambia

Aumento de las olas de calor en el norte. Mayor frecuencia de lluvias y tormentas severas en el este. Aumento de la lluvia en casi todo el país, con expansión de la frontera agrícola hacia el oeste. Disminución de lluvias en los Andes Cuyanos y Patagónicos con impacto en el agua de riego. Especialistas en clima convocados por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable desarrollaron un informe actualizado sobre el presente y futuro del cambio climático en nuestro país.

LLuvia en la calle.

Los especialistas indican que las precipitaciones extremas se hicieron más frecuentes en gran parte del país. “Este resultado, a la luz de los recientes impactos que afectaron a nuestro país en las ciudades de Santa Fe, Buenos Aires, La Plata y otras localidades, confirman la necesidad de fortalecer los actuales sistemas de alerta sobre inundaciones”, sugieren.

El reciente informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) confirmó la tendencia planetaria originada por la acción humana: calentamiento global. Para Sudamérica se proyectaron cambios como aumento de la temperatura, lluvias, inundaciones en algunas zonas, y procesos de desertificación en otras. La escala espacial que presenta el informe recopilatorio del IPCC es demasiado extensa para caracterizar los cambios climáticos a nivel nacional. En contraposición, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación dio a conocer hace pocos días –con muy poca resonancia en los medios de comunicación– un informe que pone la lupa sobre el territorio argentino. El informe, o “Resumen ejecutivo”, fue elaborado durante nueve meses de trabajo por un equipo de 14 especialistas locales y representa un material único en su especie por su especificidad y por su utilidad como herramienta para estudios posteriores.

El desarrollo de este informe local tuvo como marco la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático. Detrás de esa denominación se encuentra otra sigla más: la CMNUCC, que es la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático. En concreto, la Argentina asumió en 1994 una serie de obligaciones frente a la CMNUCC, entre las que figuran informar sobre la situación del país y desarrollar estrategias de adaptación y mitigación frente a los cambios ambientales. Desde ese entonces, fueron dos las comunicaciones presentadas (1997 y 2007) y pronto ocurrirá la tercera. El proceso de elaboración de esa tercera comunicación llevó a la Secretaría de Ambiente a convocar a los especialistas Carolina Vera y Vicente Barros, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera en Exactas UBA. “Armamos un equipo con 14 investigadores de distintas instituciones lo que permitió combinar especialistas del clima con aquellos que conocen las herramientas computacionales y que tienen un manejo de datos inigualable”, indica Vicente Barros, quien también es integrante del IPCC. Al respecto, Carolina Vera agrega que “de esa manera pudimos llegar a un informe completo que detalla cada uno de los puntos que pueden leerse en el informe ejecutivo, que es un resumen general con los datos más sobresalientes”. El informe ejecutivo puede descargarse de la web de la Secretaría de Ambiente y el pormenorizado se difundirá próximamente, según informaron las autoridades del área.

Temperaturas más altas

A partir del análisis del clima de nuestro país desde 1960 hasta la fecha, los especialistas afirman que en la mitad norte del país la temperatura media aumentó medio grado. Este ascenso, menor al registrado en el resto de las regiones continentales del planeta, se puede deber a procesos internos del sistema climático de la zona, como son los cambios en la circulación atmosférica que logran exacerbar o morigerar regionalmente el impacto del calentamiento global. Como contraparte, en la Patagonia el aumento durante 1960-2010 llega a superar un grado en algunas zonas. Al respecto, el informe afirma que “el calentamiento en particular en la zona andina parece haber efectivamente tenido lugar dada la generalizada retirada de los glaciares existentes en esa región”.

Los especialistas registraron que, en la mayor parte del país, hubo una reducción en el número de días con heladas, con el potencial beneficio para la producción agrícola. Asimismo, se afirma que las olas de calor aumentaron considerablemente en el norte y en el este del país. En este punto, el informe hace un paréntesis: “Estos eventos, una de cuyas manifestaciones más severas se produjo recientemente en diciembre de 2013, evidencian la necesidad de activas políticas de adaptación por parte de los gobiernos a escala local, provincial y nacional y de la sociedad en su conjunto. En particular, resultaría importante mejorar y fortalecer los actuales sistemas de alerta, prevención y respuesta”.

El capítulo 7 del informe ejecutivo es el que vuelca las perspectivas climáticas, con el elocuente título de “Proyecciones para el siglo XXI”. Lo que se espera para el resto de este siglo es más de lo mismo. Las temperaturas medias aumentarán en todo el país, con una tendencia más alta hacia el fin de siglo, teniendo en cuenta un escenario con mayores emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera. Y se hará más frecuente la ocurrencia de temperaturas extremas”.

Más allá de ese escenario socioeconómico de continuación de altas emisiones (muy posible, por cierto) en las próximas décadas el aumento sería de medio a un grado en todo el país. Esto “implicaría una aceleración del calentamiento observado en los últimos 50 años”, afirman los especialistas y detallan: “El aumento de la temperatura proyectado es mayor en el norte que en el sur, con un máximo en el noroeste de más de 3,5°C que se prolonga hacia el sur en los escenarios de mayor calentamiento llegando hasta el centro de la Patagonia”.

Más lluvia, pero no tanta

De acuerdo con el informe, el estudio de los últimos 50 años arroja que las precipitaciones aumentaron en casi todo el territorio. Los mayores aumentos se dieron en el este del país, con más de 200 mm para algunas zonas, y facilitaron, en algunos casos, la expansión de la frontera agrícola hacia el oeste. Otro paréntesis destacable del informe resalta la importancia de “profundizar las investigaciones sobre los aspectos ambientales y socioeconómicos asociados con esta expansión agrícola, así como aumentar el conocimiento y el asesoramiento técnico para obtener la mayor ventaja de las nuevas condiciones climáticas”.

Los especialistas también indican que las precipitaciones extremas se hicieron más frecuentes en gran parte del país. “Este resultado, a la luz de los recientes impactos que afectaron a nuestro país en las ciudades de Santa Fe, Buenos Aires, La Plata y otras localidades, confirman la necesidad de fortalecer los actuales sistemas de alerta sobre inundaciones de diverso tipo, expandiendo las redes de monitoreo y las capacidades de predicción, además de mejorar los planes específicos de prevención y respuesta rápida, así como de reparación de los daños originados”, sugiere el informe basado en sus proyecciones.

En lo que respecta al oeste y al norte del país, el informe indica que en los últimos 50 años se registró un cambio hacia la prolongación del período seco invernal. “Esto podría estar generando problemas en la disponibilidad de agua para las poblaciones, condiciones más favorables para incendios incontrolados de bosques y pasturas, así como condiciones de estrés sobre la actividad ganadera”, afirma.

Más allá de los fenómenos extremos, los cambios en las precipitaciones promedio en todo el país no serían relevantes: podrían rondar entre un aumento del 10% y una disminución del 10%. Aunque este resultado tiene cierto grado de incertidumbre debido a las limitaciones que los modelos climáticos todavía tienen para representar la lluvia. Sí se prevé una reducción en la disponibilidad de agua de riego en la región cuyana, poniendo en riesgo la actividad vitivinícola y frutiortícola de la región. También en este punto hay sugerencias por parte de los especialistas: “Ante este riesgo potencial, sería importante implementar investigaciones y desarrollos integrales sobre el funcionamiento de tales oasis, que teniendo en cuenta su complejidad física y socioeconómica, contribuyan a determinar futuras medidas de adaptación”.

Una herramienta única

El equipo coordinado por Vicente Barros y Carolina Vera no sólo desarrolló el informe sino que aportó una herramienta fundamental para los especialistas, que consiste en una base de datos online que permite acceder a información relevante para quienes estudien el impacto del cambio climático, y que estuvo a cargo, en particular, de los especialistas del CIMA. “Construimos una base de datos que permite acceder, de manera abierta, pública y gratuita, y con un entorno amigable, a información sobre muchísimas variables climáticas”, explica Barros. La base incluye datos observados y otros simulados por modelos numéricos del clima.

Pero este trabajo tiene un valor agregado, los especialistas no sólo evaluaron la situación actual del cambio climático en la Argentina y su futuro sino que mejoraron sensiblemente las herramientas para su estudio posterior. Lo explica Vera: “Nos ocupamos de corregir y validar todos los modelos globales climáticos disponibles, que es un conjunto muy grande, y definimos qué subconjunto de modelos es mejor usar para cada región”. Y da un ejemplo: “Si alguien quiere estudiar el cambio en la distribución geográfica del ratón colilargo, que es el que transmite el hantavirus en la Patagonia, puede ingresar a la aplicación y encontrar información sobre la zona que requiera, basada en observación y simulación mediante modelos computacionales probados. No tiene que ponerse a evaluar qué modelo debe usar y, además, sabe que ya fueron validados y calibrados. Esto es inédito, no se hizo nunca”, explica. Se puede acceder a la base de datos en la dirección web http://3cn.cima.fcen.uba.ar.

Con el trabajo ya finalizado, tanto Barros como Vera se muestran muy conformes por los resultados y las posibilidades de uso que representa. “Es un insumo fundamental para la Tercera Comunicación Nacional, que representará la palabra oficial sobre cambio climático en la Argentina, y esperamos que el informe también sea muy bien recibido por el Consejo Federal de Medioambiente, integrado por todas las provincias, porque va a permitir aplicar acciones locales para mitigar los efectos negativos del cambio”, sostiene Barros. Respecto de las posibilidades de desarrollar políticas generales al respecto, Carolina Vera opina, “personalmente, considero que no podemos pensar en estrategias de mitigación para la Argentina, o para cualquier país, de manera aislada” y apuesta a que herramientas como este informe permitan “establecer estrategias a nivel regional, insertas en un plan integral de desarrollo sustentable”.

 

El equipo completo

Los especialistas que participaron de la elaboración del informe y el desarrollo de la base de datos, coordinados por Vicente Barros y Carolina Vera, fueron Celeste Saulo (CIMA-DCAO/FCEN), Andrea Carril (CIMA/FCEN), Inés Camilloni (CIMA-DCAO/FCEN), Silvina Solman (CIMA-DCAO/FCEN), Mario Núñez (CIMA-DCAO/FCEN), Moira Doyle (CIMA-DCAO/FCEN), Diego Araneo (IANIGLA), Eduardo Agosta (UNLP-UCA), Oscar Frumento (CENPAT), María Inés Zárate (CIMA/FCEN), Matilde Rusticucci (DCAO/FCEN) y Olga Penalba (DCAO/FCEN).

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