martes, 23 de octubre de 2018
Medioambiente

Investigadora del CONICET y exploradora de NatGeo experta en ecología urbana

María Silvina Fenoglio lidera un proyecto que ganó una subvención de National Geographic para investigar los techos verdes como reservorios de insectos benéficos.

Por Sergio Patrone Firma Paz
La bióloga María Silvina Fenoglio es investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC) en el grupo de Interacciones Insecto-Planta. Su principal línea de investigación está relacionada a la ecología urbana y la ecología de comunidades y junto a los Dres. Ana Claviño, Adriana Salvo, María Laura Moreno, Elizabet Estallo, Ezequiel González, Julia Tavella y Hernán Beccacece ganaron una subvención de National Geographic para investigar los techos verdes como reservorios de insectos benéficos –polinizadores, enemigos naturales, descomponedores, por ejemplo-.
María Silvina Fenoglio. Foto: gentileza investigadora.

“Me interesa estudiar los efectos de la urbanización sobre la diversidad de insectos, y las interacciones ecológicas que ellos establecen. Asimismo, mis investigaciones tienen por objetivo evaluar el rol de los espacios verdes urbanos como refugios de biodiversidad y como proveedores de servicios ecositémicos mediados por insectos. El fin último del trabajo es encontrar evidencia que contribuya al desarrollo de ciudades más sostenibles y ayude en alguna medida a conciliar la vida de los habitantes en las ciudades con la naturaleza”, explica la investigadora.

A su vez, estudiarán si especies problemáticas como el Aedes aegypti hacen uso de estos nuevos ambientes. Cabe destacar que los techos verdes constituyen una innovación tecnológica generada por el hombre para transformar los techos de casas o edificios en espacios cubiertos de vegetación. Los beneficios de los techos verdes o vivos en términos ambientales y energéticos son por ejemplo, aumento de la eficiencia energética del edificio, retención de aguas pluviales, reducción del efecto de “isla de calor” y disminución de la contaminación del aire. “Estos beneficios han sido bien estudiados pero no así su rol ecológico como proveedor de hábitat para plantas y animales. Las pocas evidencias que hay en este sentido son para el hemisferio norte, por lo cual el proyecto es realmente novedoso para nuestra región, donde el uso de esta tecnología verde es aún incipiente”, puntualiza Fenoglio.

 

 

Trabajo de campo

Los investigadores realizarán un experimento a campo con un alto número de réplicas donde instalarán pequeños techos verdes en la ciudad de Córdoba, a lo largo de un gradiente de urbanización. Al mismo tiempo, examinarán el efecto que tiene utilizar plantas nativas o exóticas sobre la diversidad de insectos asociados. “Estamos en la etapa de planificación y selección de especies vegetales a utilizar y convocando a voluntarios a que presten sus techos para instalar el ensayo”, sostiene la bióloga.

En relación al futuro del proyecto, Fenoglio expresa que: “El apoyo de National Geographic es invaluable y creo que nos abre nuevas puertas a futuros estudios y sobre todo, creo que va a influir de sobremanera en el alcance que nuestros resultados tendrán en la sociedad en general. Como proyección personal, deseo que esta sea una oportunidad para fortalecer mi equipo de trabajo para continuar desarrollando estudios relacionados a la ecología de techos verdes que brinden evidencia necesaria para lograr una mejor comprensión de estos sistemas y aporten información útil para los tomadores de decisiones, con el fin de promover el desarrollo de techos verdes más sostenibles”.

 

 

Pasión por los insectos

“Me apasionan porque son hiperdiversos -más del 50% de las especies descriptas en el planeta son insectos- y además, porque cumplen valiosas funciones ecológicas en el ambiente y son proveedores de servicios ecosistémicos relevantes para el hombre como la polinización o el control biológico de plagas. Además, muchos grupos son sensibles a los disturbios ocasionados por el hombre y pueden ser considerados indicadores de los efectos de la urbanización. De hecho, estudios previos indican que el aumento en la urbanización tiene efectos negativos sobre la diversidad de especies a nivel global, y de insectos en particular. Sin embargo, nuevas evidencias indican que los espacios verdes urbanos bien planificados como parques, jardines, y techos verdes, pueden ayudar a revertir esa situación ya que albergan una gran diversidad de especies, proporcionan servicios multifuncionales y contribuyen a conectar a las personas con la naturaleza”, explica la investigadora.

 

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