jueves, 13 de diciembre de 2018
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Hormiga versus hormiga

Dos especies en pugna. Una conocida por su agresividad, y la otra, por podar los cultivos. Ambas son temidas por los daños que causan a los cultivos. Se trata de la hormiga argentina y la hormiga cortadora. Cuando se encuentran y se desafían, ¿logran neutralizarse? Científicos de Exactas UBA revelan sus hallazgos.

Por Cecilia Draghi

 

(Nexciencia) Un duelo ancestral. En un rincón, Linepithema humile, conocida como hormiga argentina; y en el otro, Acromyrmex striatus, cortadora de hojas, temida en los cultivos. Sus encuentros son bélicos, y la primera suele, con su ferocidad, ganar por nocaut la mayoría de las veces. ¿Pero estos éxitos llegan a impedir que la podadora siga haciendo su trabajo para acarrear una de las fuentes de alimentos al nido? Científicos de Exactas UBA estudiaron el tema, y revelaron sus resultados.

Todo comenzó en 2010, cuando Carolina Paris, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, se hallaba trabajando en Salta, en la zona de Cafayate. Allí, un conocido le comenta: “Hay un vecino que dice tener en su campo la hormiga asesina, porque ataca a las cortadoras de hojas, que son plaga en sus viñas”.  Esta doctora en Biología siempre escucha las observaciones  de la gente del lugar.  Por ese entonces, era raro hallar L. humile allí. Sin embargo, la identificación bajo lupa en el laboratorio evidenció que la hormiga asesina o argentina deambulaba por esos territorios.

Hormigas obreras “argentinas” inmobilizando a una obrera cortadora.

 

“Una idea que imperaba en aquel momento era que la hormiga argentina combatía a las cortadoras porque se veía que las agredía mientras transportaban hojas al nido”, historia Paris desde el Departamento de Ecología, Genética y Evolución de Exactas UBA. Entonces, el equipo científico decidió llevar adelante experimentos en el campo para estimar si la cantidad de hojas que acarreaban las cortadoras era diferente en zonas donde estaba presente la hormiga argentina que le complica la vida, y comparar luego esos datos con sitios en que la A. striatus, se mueve con tranquilidad, sin temer el acecho de su feroz atacante porque no habita el lugar.

Los resultados mostraron que las hormigas cortadoras en territorios compartidos con las argentinas mostraban bajas en su carga, en relación con los sitios donde estaban libres de estas molestas agresoras. Paris destaca: “Se ve una reducción del 30% del total de hojas transportadas por A. striatus en el terreno donde están las hormigas argentinas, versus las zonas en las que están sin ellas. Si bien se registra un cambio, no es significativo. Las cortadoras siguen cortando hojas y siguen estando, año tras año, en  los mismos nidos a lo largo de un lustro. Los nidos siguen activos”.

Al parecer, no logran afectar su colecta, pero “observamos un cambio del comportamiento”, destacaron, y señalaron un fenómeno que suele ocurrir en el mundo de las hormigas. “Las cortadoras levantan la parte de atrás de su cuerpito, y lo mueven como si bailaran una samba (brasilera). Empiezan a vibrar. Están  estridulando. Esto produce un sonido que no es audible para el oído humano.  Se trata de una forma de comunicación que suelen hacer -ejemplifica-  cuando hay un derrumbamiento interno del nido y quedan atrapadas, entonces estridulan para que las rescaten”.

Paris y su equipo observaron detenidamente la estridulación. “¿Qué significa esto? ¿Es una señal para que transporten más rápido? ¿Para que lleven más carga? Fueron todas preguntas que intentamos contestar.  Pero observamos que no cambia nada. Siguen transportando lo mismo. Por el momento, estamos con la duda de cuál es el mensaje. Ahora, estamos buscando financiación para grabar esa estridulación y hacer experimentos para saber qué pasa a nivel comportamental”, anticipa.

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