domingo, 31 de mayo de 2020
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Graciela Bertolino: “Las ingenierías ayudan a cambiar el mundo”

La primera vicerrectora de las carreras de ingeniería en el Instituto Balseiro, la especialista en materiales Graciela Bertolino, habló con TSS sobre la importancia que tiene para el desarrollo tecnológico promover el estudio de las ingenierías. Los desafíos que enfrentará desde su nuevo cargo en la institución y el rol de las mujeres en disciplinas históricamente dominadas por hombres.

Agencia TSS – Graciela Bertolino es doctora en Ingeniería Nuclear por el Instituto Balseiro (IB), adonde se desempeña como investigadora del CONICET y trabaja en proyectos vinculados con materiales. Este año, cuando llegó el momento de elegir nuevas autoridades en el IB, no imaginó que contaría con el apoyo del 70% de los docentes y alumnos para ocupar el cargo de vicerrectora del área de Ingeniería.

A principios de este mes, las autoridades de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de la Universidad Nacional de Cuyo dieron a conocer el nombramiento y, de ese modo, se convirtió en la primera egresada de Ingeniería del Balseiro en ser designada oficialmente para desempeñar ese cargo.

El único antecedente similar le corresponde a Verónica Grünfeld, la única mujer que se recibió de física con la primera promoción de egresados del IB, y que a mediados de la década del 60 se desempeñó durante casi dos años como vicedirectora del Área de Ciencias bajo la dirección de Carlos Mallmann, pero sin que se efectivizara su nombramiento.

Cuando Bertolino ingresó para estudiar en el Balseiro, de sus 30 compañeros solo dos eran mujeres. Se graduó como ingeniera nuclear en 1996, se doctoró en Ingeniería Nuclear en 2001 y viajó a Francia para hacer un posdoctorado en el Laboratoire de Mécanique de Solides, École Polytechnique y CEA Saclay, donde estuvo entre 2002 y 2003.

¿Cuál es su propuesta de trabajo para el área de Ingeniería del Balseiro?

A pesar de que hoy vivimos en un mundo globalizado, debemos mantener una identidad como país. En ese sentido, la idea es modernizar las carreras para que sean útiles tanto para el mundo como para la Argentina, sin perder de vista la rigurosidad y nivel en todos los cursos que damos en el IB. Es una propuesta que, de algún modo, ya estaba consensuada y en la que veníamos trabajando desde hace un tiempo con el director Mariano Cantero, que asumió en ese cargo a principios de este año.

“Son muy pocas las mujeres en las escuelas técnicas y en las ingenierías, excepto las relacionadas con la química y la biología, incluso en las ciencias duras, muchas veces por cuestiones culturales pero también por desconocimiento”, dice Bertolino.

¿La intención es lograr una modernización de los planes de las carreras de grado y adaptar los contenidos a las necesidades locales?

Sí, pero a veces se piensa que adaptar al medio local puede ser disminuir el nivel, y en realidad lo que buscamos es generar un espíritu creativo para lograr mejores desarrollos a nivel nacional. Es decir, queremos despertar un espíritu crítico en cada uno de los estudiantes y graduados, para que en un futuro puedan usar todos esos conocimientos nuevos y globales en el desarrollo de tecnologías que hagan un aporte tanto a nivel local como internacional.

Dado que las ingenierías son las carreras menos elegidas por las mujeres, ¿está pensando en incluir iniciativas de género para incentivar a más mujeres a elegir alguna de estas carreras?

Son muy pocas las mujeres en las escuelas técnicas y en las ingenierías, excepto las relacionadas con la química y la biología, incluso en las ciencias duras, muchas veces por cuestiones culturales pero también por desconocimiento. Por eso, creo que hay que mostrar qué es lo que tienen de interesante estas carreras. Incluso, la idea es tratar de trabajar para motivar a toda la juventud, porque estas carreras están perdiendo interés, no solo en las mujeres sino también en los varones. Hay que motivar mucho a los jóvenes, y a las mujeres especialmente, porque las ingenierías son carreras que siguen ayudando a cambiar el mundo.

En ese sentido, ¿cuál sería el mensaje principal que buscaría dar?

Que estudiar ingeniería y poder ejercer una profesión como ingeniero, como investigador en ingeniería o como un ingeniero que trabaja en empresas es extremadamente motivante, porque se puede aplicar lo aprendido en la carrera no solo en los aspectos técnicos sino también en cambiar el mundo, en mejorar la calidad de vida de muchas personas, con pequeñas cosas. Creo que mostrar eso a los jóvenes es muy importante, que sepan que, aplicando lo aprendido en la universidad, cada uno puede poner un grano de arena para mejorar el mundo técnica y socialmente.

En su caso personal, ¿por qué eligió estudiar ingeniería?

Como la mayoría de nosotros, quienes estudiamos estas carreras teníamos una cierta facilidad en la matemática y la física que se ve en la escuela secundaria. Además, cuando tenía alrededor de 12 años, vi una publicidad en televisión que invitaba a inscribirse en el Instituto Balseiro, y desde entonces quería estudiar ahí. Más tarde, cuando ya era estudiante en la Universidad del Comahue, en Neuquén, sentía que quería más. En ese sentido, el Balseiro era y sigue siendo una posibilidad cuando se quiere crecer un poco más en los estudios.

¿Y por qué la orientación hacia la ingeniería nuclear?

Cuando empecé a estudiar ingeniería en el Balseiro había dos carreras: Ingeniería en Física y Nuclear. Me gustaban las dos, pero quería hacer algo más aplicado, más de desarrollo, y si bien en Física se pueden hacer muchas cosas aplicadas, Ingeniería Nuclear tiene que ver con todo el desarrollo y la producción de energía, por un lado, y también con proyectos en medicina, cosas que siempre me interesaron.

Bertolino se convirtió en la primera egresada de Ingeniería del Balseiro en ser designada oficialmente para desempeñarse como vicerrectora del área de Ingeniería.

¿Como fue su experiencia como estudiante de Ingeniería en el Balseiro durante los noventa?

Cuando entré ingresamos 30 alumnos, de los cuales tres éramos mujeres. Una iba a estudiar Física y dos queríamos hacer Ingeniería. Éramos minoría, pero la verdad es que la convivencia entre alumnos aquí adentro, al menos en lo que me tocó vivir a mí, fue siempre muy buena, nunca sentí ningún tipo de discriminación o ser dejada de lado por ser mujer. De todos modos, así como a mí me toco vivir esto, que siempre me sentí integrada y no sentí discriminación, hay mujeres que no dicen lo mismo y cuentan que les han pasado cosas que no son agradables de vivir,  por eso me parece bien visualizar y registrar esas opiniones, como lo están haciendo colegas del Centro Atómico Bariloche y del Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, y tratar de mostrar que no está bien la discriminación y que eso debería cambiar.

¿Sobre qué está investigando actualmente y cómo planea repartir su tiempo entre las tareas de investigación y las de gestión?

Trabajamos en materiales inteligentes, que son materiales con memoria de forma o materiales que tienen funcionalidades muy especificas, y estamos tratando de aplicarlos en prótesis. Por ejemplo, para hacer correcciones de deficiencias óseas que podrían utilizarse en niños que tienen las piernas desviadas por algún problema de crecimiento. En esos casos, uno podría generar algún dispositivo más inteligente, por así decirlo, que incite al hueso a corregirse de una manera apropiada y no brutal, como existe en muchos dispositivos actuales. Es un área de mucho desarrollo. Obviamente, no voy a poder seguir con la misma dedicación horaria como investigadora, pero tengo alumnos de doctorado y maestría que seguiré dirigiendo y proyectos de investigación que seguiré atendiendo, aunque la tarea de gestión lleva mucho tiempo.

¿Qué expectativas tiene con respecto a la educación en la Argentina?

La educación en general va a necesitar apoyo del Gobierno en los próximos años, para mejorar las universidades y la investigación. La Argentina necesita un mayor apoyo al desarrollo de la ciencia y la técnica. En los últimos años, la educación, la ciencia y la técnica fueron abandonadas de alguna manera, y poder lograr un nuevo apoyo y mostrar que para que el país avance es importante que se desarrolle en estas áreas y, por lo tanto, en educación, creo que será un desafío para todos los investigadores y la gente que trabaja en el sistema científico y educativo.

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