miércoles, 13 de diciembre de 2017
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Geopolítica y bases espaciales en la Argentina

La construcción de la Antena de Espacio Profundo en Mendoza, perteneciente a la Agencia Espacial Europea, fue considerada un gran progreso científico para la Argentina, mientras que la Estación del Espacio Lejano, en Neuquén, fue presentada como una amenaza para la soberanía. ¿Por qué recibieron un tratamiento dispar en los medios? ¿Qué se juega en los discursos que conforman un imaginario geopolítico?

Por Daniel Blinder*

 

 

Agencia TSS — En la Argentina existe un imaginario geopolítico que se construye principalmente a partir de medios de comunicación y se manifiesta a través de discursos sobre los distintos actores de la política internacional, los territorios en los que actúan y sus propósitos e intereses en juego.

Así, la República Popular China, a partir de la Estación del Espacio Lejano de Bajada del Agrio, en Neuquén, se convirtió en objeto de un debate público que no estuvo centrado en el objetivo manifiesto de la colocación de una estación espacial, sino en las distintas interpretaciones acerca de su propósito. En su tratamiento existieron sustanciales diferencias con respecto a la construcción de la Antena de Espacio Profundo en Malargüe, Mendoza, perteneciente a la Agencia Espacial Europea (ESA).

Existe una percepción absolutamente sesgada en gran parte de los analistas de la realidad mundial basada en un sistema internacional anárquico, en el que los Estados se desenvuelven políticamente buscando maximizar el logro de sus intereses y evitando ser destruidos. De esa forma, los Estados tendrían un límite que redunda en un equilibrio de poder, en medio de un juego geoestratégico en el cual las potencias mueven y colocan sus fichas en el tablero mundial. Ahora, si esto es así, ¿solo por este tipo de intereses se mueven? ¿Las unidades estatales son los únicos actores geopolíticos? La evidencia nos dice que no. Las acciones derivan de un conjunto de intereses que pueden responder a un Estado, a su política de cooperación y poder blando, y a sus alianzas con sectores económicos y otros de tipo institucional.

En el año 2009, se eligió el territorio argentino para la instalación, en la provincia de Mendoza, de una antena de la ESA. Los países europeos han tenido con la Argentina buenas y fructíferas relaciones diplomáticas y comerciales a lo largo de la historia, especialmente cuando eran potencias militares e industriales. Las economías desarrolladas de aquella geografía siguen siendo importantes en su dimensión, pero el mundo multipolar que lleva configurándose desde hace algunas décadas ofrece datos distintos y más amplios, en el cual China es un socio comercial muy importante y un actor de relevancia global, sin proyección militar sobre todas las partes del planeta, como es el caso de Estados Unidos.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) llevó adelante una política multilateral, con fuerte énfasis regional en el Mercosur y la UNASUR, en la que se profundizaron las relaciones con sus tradicionales aliados, independientemente de ciertos altibajos producto de los distintos acontecimientos. Su oposición política de entonces, que hoy conforma el Gobierno del presidente Mauricio Macri, tenía una posición crítica hacia la diplomacia del kirchnerismo, de la que muchos medios masivos de comunicación se hicieron eco. El caso de la instalación de una antena china en la provincia de Neuquén fue un ejemplo de cómo se buscó instalar una imagen negativa de un proyecto científico similar al de la contraparte europea. Con el objetivo de rastrear la construcción de este imaginario geopolítico se analizaron discursos presentados en diarios de circulación nacional  en  la Argentina (ClarínLa NaciónPerfil y Página/12) entre 2009 y 2016.

 

Europa: el progreso

El diario Clarín publicó el 23 de junio de 2009 que “la Agencia Espacial Europea comunicó a la Comisión Nacional de Actividades espaciales (CONAE), su par argentina, que escogió la localidad mendocina de Malargüe para instalar una estación de apoyo a misiones interplanetarias en esa ciudad”. Al día siguiente publicaba: “La Agencia Espacial Europea (ESA) eligió a la Argentina para instalar una estación de apoyo para sus misiones interplanetarias. Estará en Malargüe, al sur de Mendoza. Así, en dos años, en un rincón de esa desértica zona lucirá una ‘monstruosa’ antena de 600 toneladas, 35 metros de diámetro y más de 40 metros de altura”. Ese mismo día, el diario La Nación lo calificaba como “el mayor proyecto astrofísico de la historia”, que permitiría acceder a un club de élite en la investigación espacial para la exploración interplanetaria. El diario Perfil, por su parte, publicaba el 1 de noviembre de 2012 que “la Argentina fue elegida hace unos años para la instalación de una gigantesca y sofisticada antena en las cercanías de Malargüe, en la provincia de Mendoza. La Agencia Espacial Europea anunció esta semana que ya está todo listo para que comience a funcionar antes de fin de año y se sume a la red de Espacio Profundo junto a sus antenas hermanas en Australia y España”.

Los funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner eran presentados ante la opinión pública como personajes que hacían negocios con países no confiables o populistas, como el caso de Venezuela e Irán, pero en las notas referentes al acuerdo con Europa eran parte de una noticia auspiciosa para el progreso del país: “La Antena Espacial DSA 3 de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se encuentra instalada en la ciudad mendocina de Malargüe, será inaugurada mañana oficialmente por el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y el gobernador Francisco Pérez”, informaba La Nación el 17 de diciembre de 2012. Además, se señalaba que la estación iba a brindar apoyo a los programas espaciales de la agencia europea al espacio profundo y le iba a permitir a los científicos argentinos “realizar estudios de radioastronomía sobre cuerpos celestes y diversos fenómenos astrofísicos a partir de su emisión de radiación electromagnética”.

En el año 2009, se eligió el territorio argentino para la instalación, en la provincia de Mendoza, de una antena de la ESA.

 

 

China: la amenaza militar

El convenio con la República Popular de China, firmado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner en 2014, señala en su artículo 1 —en forma muy similar al convenio con la ESA— que las partes acuerdan cooperar para la construcción, el establecimiento y la operación de instalaciones de seguimiento terrestre, comando y adquisición de datos, incluida una antena para la investigación del espacio lejano en el territorio de la provincia de Neuquén.

Sin embargo, a diferencia de la cooperación con Europa, la realizada con China resultó ser altamente sospechosa y alarmante para los medios de comunicación. El programa Periodismo para todos, conducido por el periodista Jorge Lanata y emitido por el Canal 13, en su programa del 29 de junio de 2015 presentó un informe dedicado a la estación con el hashtag #PatagoniaChina, con el que se acusaba a China de haber tomado una porción de la Patagonia.

Lanata presentó una crónica televisiva en la que llegó desde Buenos Aires al aeropuerto provincial de Neuquén y viajó 300 kilómetros hasta Bajada del Agrio, zona a la que consideró territorio chino. Durante la emisión, a un diputado que intentó ingresar al terreno donde se emplaza la construcción de las facilidades se le preguntó “por la base militar china”, condicionando el encuadre de la respuesta. El informe televisivo, basándose en las afirmaciones de un diplomático argentino retirado, aseguraba que es llamativo que esto se aprobara en el Congreso Nacional después de que la estación hubiera comenzado a construirse “por los alcances geoestratégicos”. El argumento versa en torno al convenio que otorga el terreno durante 50 años libre de todo impuesto —similar a lo que ocurre en el caso de la estación europea— y alerta sobre cláusulas secretas, que fueron desmentidas por distintos pedidos de información.

Durante el informe, Lanata desdeñó el 10% del tiempo que podrán utilizar científicos argentinos para sus propios proyectos y presentó un informe editado con imágenes de un ejército chino marchando en un desfile, sugiriendo una invasión militar.

Para reforzar la argumentación con una autoridad académica, el informe de Canal 13 incluyó una entrevista a Robert Evan Ellis, profesor de Estudios Latinoamericanos del Strategic Studies Institute del U.S. Army War College, representante militar de un país preocupado por la expansión de poder chino. En la emisión también se enfatiza la vinculación de la Agencia Espacial China con los militares y se hace un llamado de atención ante un eventual teatro de operaciones en el cual el país se podría volver blanco de un ataque por poseer dichas instalaciones. El informe concluye que el país se ha metido en un “despiole geopolítico”, “cediendo soberanía a una potencia extranjera”.

En una nota de opinión publicada en el diario Clarín el 20 de noviembre de 2014, el diputado Miguel Ángel Toma, ex jefe de los servicios de inteligencia argentinos, se preguntaba: “Con China, ¿acuerdo científico o cesión de soberanía?”. El diputado advertía en el artículo sobre una creciente presencia china en la economía y el sector financiero argentinos, a la que se sumaban el componente científico y militar, lo que podía interpretarse como una cesión de soberanía como contrapartida de la asistencia financiera. También aseguraba que “igualmente peligroso en el plano estratégico es el riesgo de revertir la situación de ‘zona de paz’ de nuestra región, colocándola en el centro de la disputa geopolítica que caracteriza al siglo XXI entre el bloque occidental y China, en la que nadie puede asegurar que no conlleva el riesgo de la competencia y el enfrentamiento en el plano militar”.

Durante el informe, el periodista Jorge Lanata desdeñó el 10% del tiempo que podrán utilizar científicos argentinos para sus propios proyectos y presentó un informe editado con imágenes de un ejército chino marchando en un desfile, sugiriendo una invasión militar.

 

 

Con el adjetivo de “polémico”, un artículo publicado en Clarín el 9 de febrero de 2015 señalaba que, según las autoridades de la provincia de Neuquén, todo el personal chino será técnico y se crearán puestos de trabajo en la región, no solo vinculados a la construcción, sino al turismo. Adicionalmente, se señalaba que el predio contará con dependencias de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), de la Universidad del Comahue y de la Universidad Tecnológica Nacional.

Otro artículo del mismo día describía el ambicioso plan espacial chino y las características técnicas de la elección de Bajada del Agrio.  También se detallan los pormenores del acuerdo, se menciona la estación similar europea ya operativa y los cuestionamientos a la instalación de las facilidades astronómicas. La nota finalizaba con la cita a un académico del Berry College de los Estados Unidos, John Hickman, investigador en temas de política espacial: “Los programas civiles y militares en cada uno de los poderes espaciales están vinculados, pero en ninguno tanto como en el de China. Toda instalación espacial china es efectivamente una instalación militar”. Además, el experto agregaba: “La estrategia geopolítica china incluye esfuerzo para atraer aliados subordinados, y la cooperación en el espacio es parte de esa búsqueda”.

Otra nota de Clarín, del 14 de febrero de 2015, citaba a la diputada Margarita Stolbizer, quien afirmaba: “La instalación de la base es una grosería y una hipoteca para el país”.

El diario La Nación, en su edición del 24 de septiembre de 2014, resaltaba los acuerdos secretos firmados con el país asiático, “que son asunto de desconfianza por parte de opositores políticos y militares argentinos debido a las supuestas cláusulas ocultas o reservadas, y el posible uso bélico de las instalaciones”. También destacaba otra información publicada por el mismo diario, sobre los resquemores por el posible uso militar de la base, cuya finalidad sería el guiado y control de misiles, y la falta de controles de todo tipo por parte del Estado argentino sobre la base.

El convenio con la República Popular de China señala —en forma muy similar al convenio con la ESA— que las partes acuerdan cooperar para la construcción, el establecimiento y la operación de instalaciones de seguimiento terrestre, comando y adquisición de datos, incluida una antena para la investigación del espacio lejano en el territorio de la provincia de Neuquén.

 

 

El 2 de febrero de 2015, el diario Página/12 destacó las cuestiones vinculadas con los proyectos de inversiones que la República Popular China realizaría en la Argentina, para los cuales la presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajó para ver a su par chino. Otro artículo de ese diario, del 11 de febrero de 2015, citaba al gobernador de Neuquén y señalaba que la base es parte de un proyecto con fines de exploración civil y que será un beneficio para el país y la provincia.

La  construcción de cómo se percibe a Europa y a China en cuestiones de relaciones exteriores, cooperación tecnológica y sus propósitos geopolíticos por parte de las fuentes primarias utilizadas está tamizada por prejuicios e imaginarios, que a la  hora de las decisiones políticas por parte de un Estado soberano derivan en un tema estratégico. En efecto, cooperar, relacionarse o aliarse con estos actores tiene implicancias geoestratégicas.

La ESA es netamente civil, como su homóloga NASA estadounidense. No obstante, esa condición no quiere decir que estén ajenos a cualquier desarrollo militar de por sí. Europa, como Estados Unidos, tiene un importante complejo militar industrial cuyas empresas producen mediante un sistema de incentivos estatales y compañías privadas subsidiarias tanto para la industria bélica como para el mercado abierto. ¿Por qué la agencia china es diferente? De acuerdo con las percepciones de aquellos que se citan en este trabajo, la contraparte china tiene vinculación con el ejército. Esto, sin embargo, no es distinto de la situación europea, en el sentido de que las tecnologías sensibles son  esencialmente duales. Restringir la proliferación de material bélico partirá del comportamiento de las instituciones que participan y de su compromiso con la paz.

 

* Este artículo es un resumen del trabajo “Bases espaciales extranjeras: La construcción de un imaginario sobre China y Europa en la prensa y la política argentinas”, publicado en la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad, de lo discutido en el último Congreso Argentino de Ciencia Política y de ideas que surgieron durante el debate.

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