martes, 16 de julio de 2019
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Estudian la vinculación entre los factores ambientales y el botulismo del lactante

Un becario doctoral del CONICET analiza cómo la geografía se relaciona con esta patología que afecta a niños menores de un año.

Todos hemos escuchado hablar alguna vez de botulismo. Asociada generalmente a conservas en mal estado, esta enfermedad neuroparalítica es causada por una bacteria anaerobia conocida como Clostridium botulinum, una especie de basilo que se encuentra presente en la naturaleza en forma de espora y que, en condiciones favorables, produce la toxina botulínica, el agente causal de esta patología y el veneno más poderoso conocido por el hombre.

Franco Bianco, es geógrafo y becario doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo (FFyL – UNCuyo). Bajo la dirección del investigador Rafael Fernández, estudia los factores geográficos que influyen en la distribución y prevalencia en suelo de esporas de C. botulinum y su relación con el botulismo del lactante.

“Mendoza figura entre las provincias con mayor número de casos notificados de botulismo del lactante y los factores ambientales tienen mucho que ver con eso”, dice Bianco, y se pregunta: “¿Por qué esto es así?”.

El geógrafo afirma que la respuesta está en el vínculo entre las características de las esporas botulínicas, las condiciones ambientales y en cómo el niño contrae la enfermedad: “La espora es la forma resistente de la bacteria que se encuentra en el ambiente, especialmente en el suelo, que es su principal reservorio. Puede vivir muchos años en estado de latencia y es termoresistente. En zonas áridas como Mendoza, con áreas de producción agrícola, los lactantes suelen tener mucho contacto con la tierra, donde se deposita esta espora, que puede ingresar al organismo por ingesta o inhalación. Una vez adentro, la espora se convierte en la bacteria que genera las neurotoxinas que afectan al sistema nervioso”, explica.

Las estadísticas ubican al Valle de Uco como uno de los lugares desde donde más se notifican casos de botulismo del lactante. Según Bianco, esto se debe a las características geográficas propias de esta zona, sumadas a episodios recurrentes de viento Zonda y a una economía predominantemente agraria: “El Valle de Uco está entre la cordillera frontal y cerrilladas pedemontanas, cualquier tipo de viento genera bolsones de aire que mueven miles de partículas, entre ellas las esporas de botulismo. Si el niño entra en contacto con esa tierra, ya sea de forma directa o a través de su familia -que muchas veces la transporta en la ropa- puede adquirir la espora”, detalla el becario.

Un diagnóstico precoz, reduce las posibles secuelas y la letalidad del botulismo del lactante, pero para obtenerlo, señala Bianco, es necesario tener prestadores de salud capacitados que puedan detectar la enfermedad a tiempo: “En general, si no tenés personal capacitado frente a una guardia no hay sospecha, y puede confundirse con otras patologías, en algunos casos, con muerte súbita. Esto hace que no se refleje en la estadística y que hoy esté definida como una enfermedad poco frecuente”, expresa.

Por este motivo, uno de sus objetivos es capacitar a profesionales y trabajadores de la salud que se encuentran en zonas de riesgo, para que estén alertas ante posibles casos y los notifiquen a las autoridades sanitarias: “La idea es generar cartografía y un indicador de riesgo que le sirva a vigilancia epidemiológica a determinar las zonas con mayor presencia de la enfermedad. Junto a mi director de tesis y las médicas Karina Rodríguez y Élida Vanella, comenzamos un trabajo interdisciplinario para realizar capacitaciones que iniciaron con un ateneo en el Hospital ´Dr. Ramón Carrillo´ de Las Heras”, comenta el geógrafo.

Todo su trabajo apunta a un cambio de paradigma en el conocimiento de esta enfermedad y a concientizar sobre la importancia del trabajo interdisciplinario e interinstitucional: “Como becario doctoral, estoy convencido de que la transferencia de las investigaciones deben ser dirigidas no solo a la comunidad científica, sino también a la sociedad. Actualmente hemos colaborado con trabajadores de la salud, que son los primeros en atender los casos de botulismo del lactante. Sin embargo, tenemos previsto proyectar estas charlas a familias que realizan terapia pre y post parto, para que la prevención sea una medida desde el hogar”, concluye.

Por Leonardo Fernández – CCT Mendoza

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