martes, 15 de octubre de 2019
Medioambiente

En Jujuy, restauran la selva pedemontana de la Yunga

A 10 años de un incendio que afectó 30.000 hectáreas, un equipo de investigadores del INTA promueve la plantación y la regeneración de especies nativas para la recuperación del bosque. Se trata de un proyecto piloto que restituirá el potencial productivo y las posibilidades de manejo forestal.

Ubicada en la llanura ondulada al pie de los cordones montañosos orientales del noroeste de la Argentina y el sur de Bolivia, las Yungas son reconocidas por la gran diversidad de especies vegetales. Allí, la selva pedemontana actúa como un espacio de transición y en el que se encuentran especies arbóreas destacadas, como: cedro, roble, afata, nogal criollo, quina colorada y tipa colorada, entre otras.

Entre 2009 y 2013, varios incendios afectaron unas 30.000 hectáreas en la cuenca forestal Caimancito –Jujuy– y degradaron los bosques de la región. Esta situación generó pérdidas productivas e impactó en los servicios ecológicos que prestan.

Con el objetivo de recuperar el potencial productivo y las posibilidades de manejo forestal de los bosques afectados, el equipo de investigación forestal del INTA Yuto (Jujuy), promueve la plantación y la regeneración de las especies nativas.

“Se trata de un proyecto piloto que busca restituir el potencial productivo y las posibilidades de manejo forestal”, señaló Ezequiel Balducci, especialista del INTA Yuto y agregó: “Para lograrlo, implementamos una estrategia enfocada en la plantación de fajas que se abren en los sectores de bosque más degradados y, otra, en el manejo de regeneración natural”.

Para dar inicio a las tareas, se conformó una mesa de gestión integrada por el equipo de investigadores del INTA, del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Jujuy a través de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y la Dirección Provincial de Manejo del Fuego, del Nodo Norte 1, de la Asociación Foresto Industrial de Jujuy (AFIJUY) y productores forestales de la región afectada por los incendios. En ese ámbito se identificaron cuatro sitios experimentales, localizados en la selva pedemontana de las Yungas en los departamentos Ledesma y Santa Bárbara, dentro de lo que se denomina cuenca forestal Caimancito.

Para los trabajos de restauración se emplearon más de 8000 plantines forestales. En este sentido, las especies nativas que fueron seleccionadas para su implantación fueron: cedro (Cedrela balansae), lapacho rosado (Handroantus impetiginosus), afata (Cordia trichotoma), tipa blanca (Tipuana tipu), pacará (Enterolobium contorsiliqum) y tipa colorada (Pterogyne nitens).

“Durante 2019 estaremos enfocados en evaluar los resultados de sobrevivencia de las plantas utilizadas para la estrategia de enriquecimiento, teniendo en cuenta el crecimiento evolutivo que tuvieron, desde que se plantaron y complementariamente monitorear algunos aspectos relacionados a los servicios ecosistémicos, tales como desarrollo del suelo y producción primaria neta”, expresó Flavio Speranza, del INTA Yuto.

Se estima que para 2022 contarán con resultados concretos sobre el crecimiento de los árboles introducidos y de aquellos monitoreados para su regeneración natural.

“En virtud de los resultados que se obtengan, le brindaremos al productor elementos que le permitan tomar decisiones para revertir las situaciones de degradación en sus bosques”, indicó Balducci quien adelantó que “el pase a una escala territorial mayor dependerá, en gran medida, de las posibilidades de financiamiento que puedan obtener”.

Los servicios del bosque de yungas

Las yungas son ecorregiones de bosque andino y selva de montaña que se distribuyen a lo largo del flanco oriental de los Andes centrales. Con un relieve típico de montaña, en el que predominan las pendientes desde muy pronunciadas a leves, esta ecorregión, según el Fondo Mundial para la Naturaleza global (WWF, por sus siglas en inglés’), se localiza desde el norte del Perú, atraviesa Bolivia y llega hasta el norte de Argentina.

Allí, el bosque de montaña, nuboso, lluvioso y tropical se combina y presta diversos servicios ecosistémicos, como: de suministro, de regulación y culturales. “Muchas veces, no se toma verdadera dimensión del rol que tienen estos lugares para los agricultores de la región”, expresó Speranza y destacó el servicio de suministro que prestan en relación a “la generación de productos forestales de madera valiosa y extracción de leña”.

Asimismo, los servicios de regulación están vinculados a la regulación climática global con almacenes aéreos y en el suelo de carbono, al clima local a través de sus efectos en la temperatura, en la humedad relativa y de impactos de los eventos extremos que ocurren de forma natural, regulación de la erosión, inundaciones y de la calidad del agua.

Finalmente, los servicios culturales se refieren a la identidad de los habitantes de la zona, bienestar estético y valoración ecoturística.

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