viernes, 20 de julio de 2018
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En 2018, ProHuerta fortalece la apuesta por el desarrollo rural integral

Desde hoy hasta el 23 de marzo, el programa conjunto del INTA y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación recibirá propuestas para financiar actividades, obras y equipamiento, que mejoren la calidad de vida de las comunidades vulnerables rurales y periurbanas del país.

Por tercer año consecutivo, ProHuerta abrió una nueva convocatoria para financiar proyectos especiales de desarrollo rural integral, destinados a grupos, organizaciones e instituciones que trabajan con pequeños productores y agricultores familiares, pueblos originarios y comunidades aborígenes. Mediante esta política pública, entre 2016 y 2017, el programa que conducen el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y el INTA puso en marcha más de 600 proyectos que beneficiaron a más de 50 mil personas.

La postulación de proyectos se realizará de manera online y desde los distintos centros regionales y unidades dependientes del INTA. Así, hasta el 23 de marzo, la Coordinación Nacional de Transferencia y Extensión del INTA recibirá propuestas para otorgar financiamiento y asistencia técnica a experiencias de desarrollo rural que tengan por objetivo fortalecer la calidad de vida de las comunidades vulnerables rurales y periurbanas de todo el país.

Los proyectos deberán cargarse en el sitio web del programa (www.prohuerta.inta.gob.ar), ingresando en la sección “Proyectos Especiales 2018”. En ese espacio, además, podrán encontrarse las bases de la convocatoria, un instructivo para la carga del formulario y el manual operativo, entre otros recursos.

De acuerdo con las priorizaciones del equipo técnico del MDS y del INTA, los proyectos deben dar respuestas territoriales en torno a los siguientes ejes estratégicos priorizados según importancia: acceso al agua para uso integral, valor agregado en origen, fortalecimiento de espacios y canales de comercialización, producción frutícola y hortícola para la venta de excedentes, granja con fines comerciales, producción pecuaria para la inclusión comercial, cultivos locales, energías renovables y comunicación.

Los proyectos deben dar respuestas territoriales a los siguientes ejes: Acceso al agua para uso integral, valor agregado en origen y fortalecimiento de espacios de comercialización, entre otros.

 

Del mismo modo, se habilitaron dos líneas específicas para los Grupos de Abastecimiento Local (GAL) que ya se encuentren en funcionamiento y para los espacios de formación en oficios para la promoción del trabajo rural.

Independientemente del eje temático estratégico al que apunten los proyectos, cada propuesta deberá contemplar estos cuatro ejes transversales: enfoque de género, cambio climático, fortalecimiento organizacional y biodiversidad. A su vez, deberán contemplar la participación directa de comunidades vulnerables pertenecientes a zonas rurales y periurbanas, consideradas público objetivo del programa.

En línea con los criterios de elegibilidad definidos para esta convocatoria, serán priorizados todos aquellos proyectos que cuenten con mayor cantidad de familias involucradas y, al mismo tiempo, mayor número de jóvenes, mujeres y población originaria.

 

Pequeños productores, agricultores familiares, campesinos e indígenas

Para esta nueva convocatoria, se buscará fortalecer el trabajo con organizaciones del sector que aún no han participado de las convocatorias anteriores.

“Con esta opción buscamos fortalecer a las experiencias de trabajo colaborativo y sólo estará disponible para aquellos proyectos presentados, justamente, por organizaciones de productores”, dijo Diego Ramilo, coordinador nacional de Transferencia y Extensión del INTA y referente nacional del ProHuerta.

Para esta nueva convocatoria, se buscará fortalecer el trabajo con organizaciones del sector que aún no han participado de las convocatorias anteriores.

 

Con respecto a estas definiciones, la organización podrá seleccionar un asistente técnico, que deberá ocuparse del desarrollo preliminar del proyecto, incluyendo los diagnósticos participativos, entre muchas otras tareas. “Será el responsable de la articulación entre la organización y el técnico del INTA, además de la propia implementación del proyecto, que implica acompañar todo el proceso de adquisición de bienes, insumos y servicios y la propia en funcionamiento”, explicó Ramilo.

En este sentido, el coordinador señaló que los proyectos desarrollados bajo esta modalidad serán supervisados y acompañados en bajo la responsabilidad de las agencias de extensión rural del INTA presentes en todo el territorio nacional, a fin de garantizar la ejecución de cada propuesta seleccionada.

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