sábado, 20 de octubre de 2018
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¿Dónde están las programadoras?

Un relevamiento sobre la presencia de mujeres en carreras relacionadas con la computación encontró que, entre 2010 y 2015, solo hubo en promedio un 16% de inscriptas y que el número va en descenso. El rol de los estereotipos, las causas de esta brecha y cómo revertir la tendencia a partir de un mejor conocimiento de esta problemática.

Por Nadia Luna

 

Agencia TSS – En un capítulo de Los Simpson, Lisa se indigna con los creadores de la muñeca Baby Malibú cuando, después de esperar tanto por una muñeca que “habla”, escucha que solo tiene programadas frases que considera sexistas: “Vamos a hacer galletas para los niños”,  “cómo me gusta ir de compras” o “no me preguntes, solo soy una chica”. Como sucede con gran parte de los chistes de la serie, cualquier similitud con la realidad no es pura coincidencia. En los noventa, los creadores de Barbie lanzaron una muñeca que hablaba y decía frases como “la clase de matemáticas es difícil”.

Los estereotipos que se transmiten en la niñez influyen en las futuras elecciones y expectativas de chicos y chicas. Durante la adolescencia esos estereotipos se refuerzan, a menos que se trabaje para desnaturalizar esa asignación de roles. En la Argentina, una de las consecuencias de este proceso es la escasez de mujeres que eligen carreras relacionadas con la computación. Como no había datos sistematizados al respecto, la organización sin fines de lucro Chicas en Tecnología y la empresa Medallia realizaron un relevamiento para conocer este panorama, que el 11 de abril pasado fue presentado en el Centro Cultural de la Ciencia (C3).

El equipo de investigación analizó los datos de 81 universidades públicas y privadas, y 73 carreras de grado y pregrado relacionadas con la programación, entre 2010 y 2015 (último año con estadísticas disponibles). El principal resultado arrojado por el análisis es que la proporción de mujeres inscriptas promedió apenas el 16% y que ninguno de esos años superó la barrera de 3.000 mujeres ingresantes. El dato preocupa más cuando se desmenuzan los números y se encuentra que, de ese período de tiempo, el año con más inscriptas fue 2010 (17,18%) y el que tuvo menos fue 2015 (15,08%). Es decir, que no solo hay pocas mujeres programadoras, sino que  cada vez son menos las que deciden iniciar este camino.

“Nosotras comenzamos a trabajar en 2015 con una preocupación: cómo cerrar la brecha de género en el ambiente emprendedor tecnológico. Vimos que teníamos que enfocarnos en motivar y formar a las adolescentes en cuestiones relacionadas con la programación. El año pasado, se acercó Medallia (una empresa estadounidense de software con oficina en Buenos Aires) y nos planteó la inquietud sobre la escasez de programadoras. Decidimos elaborar una base de datos abierta para brindar una radiografía de la situación y ver cuál es el punto de partida para modificar la situación, porque lo que no se mide, no evoluciona”, sostuvo durante la presentación Melina Masnatta, magíster en Tecnología Educativa y cofundadora de Chicas en Tecnología.

La periodista Romina Colman, asesora de la organización, contó que tuvieron cuatro meses para realizar el informe, de los cuales tres estuvieron abocados a la búsqueda de los datos. “Es muy complicado conseguir datos abiertos sobre educación. Revisamos análisis estadísticos de Ministerio de Educación pero la información no estaba desagregada por carreras. También leímos informes de gestión de universidades y de institutos de estadísticas provinciales. Finalmente, recurrimos al derecho de pedido de acceso a la información pública”, explicó Colman. Para eso, también tuvieron que definir bien qué carreras consideraban como relacionadas a la programación. Los datos trabajados se pueden consultar en la web Mujeres Programadoras.

Allí se puede observar, por ejemplo, que, si se toman las 15 universidades con mayor cantidad de inscriptos en carreras relacionadas con la computación, las que tienen mayor cantidad de mujeres son la Universidad Nacional de La Rioja (25,94%), la Universidad Nacional del Comahue (23,13%) y la Universidad Nacional de Jujuy (21,68%). También observaron que las mujeres representan el 18% de las inscripciones y el 21% de los egresos, lo que al menos eleva un poco el porcentaje inicial del 16%. “Para seguir analizando la problemática es importante leer el contexto de esos números: las reformas educativas que hubo y los cambios en los programas. Tenemos que ver por qué estamos perdiendo a las mujeres en el camino de la programación”, remarcó Masnatta.

Si se toman las 15 universidades con mayor cantidad de inscriptos en carreras relacionadas con la computación, las que tienen mayor cantidad de mujeres son la Universidad Nacional de La Rioja, la Universidad Nacional del Comahue y la Universidad Nacional de Jujuy.

 

La utilización del término “pérdida” en vez de “falta” de mujeres no es casual. Hubo un tiempo en que las mujeres fueron mayoría en el ámbito de la programación. En la década del sesenta, cuando comenzó a dictarse la carrera de Computador Científico en la Universidad de Buenos Aires, las mujeres representaban el 67 por ciento de los estudiantes. Incluso, la primera graduada de la carrera fue una mujer. En los años setenta el porcentaje se elevó al 75 por ciento y, posteriormente, comenzó el descenso.

En 2014, la Fundación Sadosky (dirigida en ese momento por Santiago Ceria, actual presidente de Medallia) realizó un estudio para tratar de entender qué fue lo que produjo ese decrecimiento en el interés.El estudio, titulado “Y las mujeres… ¿dónde están?, concluyó que gran parte del problema radicaba en los estereotipos que se fueron formando en adolescentes a partir de los medios de comunicación y otros estímulos, en los que los programadores eran siempre hombres con anteojos, nerds, algo torpes. Esto reforzaba los estereotipos construidos en la niñez a través de los juguetes destinados a uno y otro sexo.

“¿Qué pasa si las mujeres no están en carreras y empresas de informática?”, se preguntó Ceria. “En el mundo, la inteligencia artificial, de la que tanto se habla, está siendo desarrollada por hombres. Estas tecnologías son enormes generadoras de riquezas y no están teniendo una participación significativa de mujeres”, planteó.

“En el mundo, la inteligencia artificial, de la que tanto se habla, está siendo desarrollada por hombres. Estas tecnologías son enormes generadoras de riquezas y no están teniendo una participación significativa de mujeres”, dijo Ceria.

 

Durante la presentación del estudio, un panel reunió a la periodista científica Nora Bär, de La Nación y presidenta de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC); Valeria Edelsztein, doctora en Química, divulgadora e investigadora del CONICET; y Carolina Hadad, programadora y cofundadora de Chicas en Tecnología.

Edelstein destacó “la importancia de contar con datos representativos y federales, como se hizo en este trabajo”, para tener un punto de partida para generar un cambio. También se refirió a la formación de estereotipos; “El año pasado, salió un estudio que decía que, a partir de los seis años, las nenas se perciben menos inteligentes que los varones. Desde temprana edad, a las mujeres se nos relaciona con tareas de cuidado y muñecas. Sería bueno seguir indagando en cómo se moldea la elección de una carrera”, señaló.

“En ese estudio, también se observó que los varones se sobreestimaban y las chicas se subestimaban a pesar de que las calificaciones indicaban lo contrario”, agregó Bär. “Tenemos que estar atentos a los estereotipos que infundimos en nuestros hijos porque alimentan sus elecciones”, advirtió.

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