miércoles, 22 de noviembre de 2017
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Cablevisión-Telecom: fusión, concentración y después

Durante un debate en el Instituto de Medios de la Universidad Nacional de La Matanza se analizaron los efectos de la fusión entre Cablevisón y Telecom. Qué tan dominante sería la posición de la empresa resultante y cómo puede impactar en el mercado local de telecomunicaciones y contenidos.

Por Matías Alonso

 

Agencia TSS — La confirmación de la tan anunciada fusión entre Cablevisión y Telecom Argentina sigue dando lugar a debates a medida que se conocen nuevas noticias sobre este gigante de las telecomunicaciones que busca el visto bueno del Gobierno y de los organismos reguladores —eliminación de Ministerio de Comunicaciones mediante— y de defensa de la competencia. La reciente compra de acciones a Fintech por parte de Cablevisión —que será la empresa controlante— deja a la firma del Grupo Clarín cerca de ser el accionista principal, con 39% de participación.

Según un análisis del especialista Enrique Carrier, la nueva empresa se quedaría con gran parte del mercado convergente de lo que se conoce como “cuádruple play”: sería la número uno en banda ancha y televisión por cable, la número dos en telefonía fija y la número tres (pero muy cerca del primer lugar) en telefonía móvil. “Una posición envidiable”, resumió Carrier.

TSS asistió a un encuentro que formó parte del “Ciclo de reuniones interdisciplinarias sobre plataformas de convergencia en la comunicación”, organizado por el Instituto de Medios de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLAM), del que participaron representantes de diferentes actores del sector de las telecomunicaciones.

Uno de los aspectos que se señalaron durante la reunión es que esta fusión supondría una desinversión en infraestructura, ya que habrá redes troncales que se superponen, por lo que no sería rentable manterlas para el operador resultante de la fusión entre Cablevisión y Telecom, más allá de que se pierde la competencia entre dos empresas grandes en un mercado de por sí reducido y oligopólico.

“A la empresa resultante le sobrará una considerable cantidad de espectro con respecto al máximo permitido, que es de 140 MHz”, dijo Valle durante el encuentro.

 

 

Según el especialista en telecomunicaciones Luis Valle —coordinador del ciclo de la UNLAM—, en el mercado móvil —en el que Telecom es el tercer operador, con un 31% de las líneas, a las que se le suman el 2% de líneas que aporta Nextel— la fusión le daría a la empresa un espectro de “220 MHz, sumando lo correspondiente a celular (800 MHz), PCS (1.900 MHz) y SCMCA (700 MHz, 1,7 / 2,1 GHz y 2,5 GHz). A eso todavía habría que sumarle los más de 20 MHz del trunking de Nextel. Es decir, que le sobrará una considerable cantidad de espectro con respecto al máximo permitido, que es de 140 MHz”. Pese a que la alternativa sería que la empresa devolviese el espectro sobrante para repartir entre los demás operadores, otra opción que se manejó en las últimas semanas es el posible aumento del techo de espectro móvil para cada operador.

En la reunión también estaban presentes empresas proveedoras de insumos para telecomunicaciones. Jorge Avogadro, de la fabricante de materiales para este sector Espa Elec, consideró que “la fusión mejorará el servicio, ya que Telecom, por sus cables de cobre, solo podía dar Internet de hasta 40 Mb por segundo, por lo que debía cambiar todo el cableado para ofrecer mejor calidad. Pasar todo el cableado a fibra óptica para sus cuatro millones de clientes implicaría unos 300 o 400 millones de dólares y no está en condiciones de hacer esa inversión. Por eso considero positiva a la fusión”.

Pero también hubo visiones negativas, como la de Esteban Lopardo, del área de Protección de Derechos y Asuntos Jurídicos de la Defensoría del Público, quien consideró que “se está retrocediendo en las discusiones sobre la comunicación y la concentración. La democracia no se beneficia cuando hay monopolios”.

Se mencionaron casos como el de Córdoba, en la que un 95% de la conectividad dependerá de un solo prestador, y el de Santa Rosa, La Pampa, en la que una cooperativa local compite con Cablevisión y tiene más clientes y ofrece mayor velocidad de conexión a Internet. Para Lopardo, “la negociación en la Asociación Argentina de Televisión por Cable, con los cableros que puedan levantar un poco la voz para oponerse a la fusión, será la misma que hace 15 años. Se amenazará a los cableros del interior para que cierren la boca a cambio de que puedan transmitir fútbol”, dijo en referencia al peso que tendrá la transmisión de los partidos del fútbol argentino de primera división en la negociación, ya que el Gobierno decidió que vuelva a ser un servicio pago después de las elecciones de octubre.

Si bien no está dicha la última palabra sobre en qué medida el Gobierno aprobará la fusión, el saliente ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, la consideró “una buena noticia”.

Fuente: Carrier y Asociados.

 

 

Para Luis Lazzaro, coordinador del Programa de Posgrado en TV Digital y Nuevas Plataformas de la UNLAM, existiría la posibilidad de que, habiendo prestadores distintos, la Comisión Nacional para la Defensa de la Competencia pueda autorizar la fusión solo en aquellas zonas en las que no se conforme una prestación monopólica, ya que la existencia de un solo operador también puede implicar la manipulación de los contenidos. Valle no se mostró optimista en el corto plazo: “Cuando el servicio sea tan malo que no podamos ni mandar un mensaje, recién entonces habrá cambios”.

Guillermo Defays, uno de los redactores de un proyecto de ley de telecomunicaciones presentado por FOETRA y la CTA —previo a la Ley Argentina Digital— hizo referencia durante el encuentro a la cada vez mayor importación de equipos para esta industria, en desmedro de la producción local.

Para Lazzaro, es necesaria una mayor discusión sobre estos temas y un debate legislativo sobre los efectos que tienen estas fusiones entre grandes empresas de telecomunicaciones, que se vuelven actores dominantes. “En países como Estados Unidos, los problemas de concentración en medios y plataformas de comunicación se han discutido mucho y, en general, la legislación ha tenido una postura en contra. Aquí es posible porque tiene que ver con una estrategia de tomar el Estado por asalto y gobernar por decreto. Esto es posible en un determinado lapso, pero no se puede extender en el tiempo y el ámbito natural donde deben discutirse estos temas es en el Congreso. No hay otro poder que pueda plantarse frente a los peligros a los que nos estamos exponiendo. Tenemos que imponer una agenda para que la sociedad entienda que vale la pena discutirlo, porque que se van a imponer precios, habrá mala calidad y se verá afectada la pluralidad de los contenidos que se transmiten”.

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